“Podemos reconocer un país por los créditos”… Isabel Coixet explica qué distingue a la serie

A veces la música es suficiente. O un primer plano. Una atmósfera oscura: Escandinavia. Una escena suburbana: Reino Unido. Hoy en día, con plataformas como Netflix, Disney+ o HBO, puedes pasar de una serie española a una ficción danesa de una semana para otra. ¿Pero todavía hay alguna manera de hacer series dependiendo del país?
En CanneSeries, la dimensión internacional es central. A lo largo de la semana se proyectaron series internacionales en el Palacio de Festivales. Los miembros del jurado de la serie larga respondieron a nuestras preguntas para intentar comprobar si cada país sigue teniendo su propio estilo… o si en definitiva estamos asistiendo a una estandarización de las creaciones.
Series de todo el mundo.
La competición de series largas (al igual que las series cortas y los documentales) reúne producciones del Reino Unido, España, Dinamarca, Suecia, pero también de Irán. Para la directora española Isabel Coixet, presidenta del jurado, esta variedad es el punto fuerte del festival: “Esta selección era interesante: hay mucho que ofrecer. Tener una serie iraní en competición es interesante”, explica. Una observación compartida por los miembros del jurado, Vincent Elbaz y Mamadou Sidibé, confrontados durante toda la semana con obras de diversos orígenes.
Para el presidente del jurado, es importante recordar que “hay países que no asociaríamos necesariamente con el mundo de las series. Es un punto de vista centrado en Europa”. Y más allá de los grandes mercados habituales, algunas producciones están sacudiendo las expectativas. “He visto series excepcionales de Costa de Marfil y Burkina Faso”, insiste el director.
Dime qué estás filmando, te diré de dónde eres…
“Reconocemos muy rápidamente el entorno, la imagen… en realidad todo. Así que sí, creo que nos acostumbramos bastante rápido según los proyectos”, observa Mamadou Sidibé, miembro del jurado de CanneSeries este año. A pesar de esta circulación global de contenidos, una cosa permanece: la identidad nacional. “Reconocemos a un país por su forma de producir series. A todos los niveles: desde los créditos lo vemos”, explica Isabel Coixet. “¿Música un poco perturbadora? Es una serie nórdica. Si comienza con una escena suburbana: es inglesa. »
“Entre los daneses hay algo que reconocemos en su estilo, en su manera de tomarse el tiempo para construir la historia. La ficción es muy cercana al cine, con una narración en la que vamos organizando las cosas a lo largo del tiempo”, observa Vincent Elbaz. “Las series americanas son una industria tal que hay una profusión increíble: vamos de todo a todo. »
Pero estas identidades no son fijas. Evolucionan, se alimentan unos de otros. En las dos series ibéricas a concurso “Se tiene que morir mucha gente” y “Yo Siempre A Veces”, “vemos que son españolas pero al mismo tiempo con influencias”, señala el director, citando series como “Fleabag” o “Girls”, que han marcado a toda una generación de creadores.
Hacia una estandarización de los modos de narración
Lo cierto es que hoy esta identidad se pone a prueba. “Todas las plataformas intentan imponer un formato. Eso uniformiza mucho las series”, afirma Isabel Coixet. Según ella, detrás de la aparente diversidad, las mecánicas narrativas se vuelven similares: “Ya sea un drama coreano o una telenovela sudamericana, los lenguajes son diferentes pero los procesos son los mismos: los temas, la forma de construir los personajes. »
Una estandarización que implica también códigos visuales y narrativos inmediatamente reconocibles. “Una secuencia secuencial con un dron es Netflix”, explica divertida. Este movimiento es parte de una evolución más amplia del formato serial. “Las series no se inventaron originalmente para las plataformas”, recuerda. Originalmente eran casi un evento: una reunión semanal, una historia que se desarrolla en el tiempo. Hoy, la lógica es otra: atracones, narración más rápida, construcción diseñada para capturar de inmediato.
“Como directora, no siento que deba adaptar mi forma de escribir al mercado internacional”, explica. “Comencé mi carrera en Estados Unidos, así que para mí es algo natural”. Al contrario, esa circulación entre países nutre su creación: “Es muy estimulante ir a otro país y contar allí una historia”, concluye Isabel Coixet.
