La hiperglobalización está en crisis, dice el economista Eduardo Giannetti

La desestabilización de rutas comerciales como el Estrecho de Ormuz y la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos son señales de un orden económico que está llegando a su fin, en opinión del escritor y economista Eduardo Giannetti.
En una entrevista con televisión brasil que se mostrará en el Reportero BrasilEn su edición, a las 19, el lunes (27) y martes (28), el especialista aborda diversos temas que forman parte de un escenario internacional marcado por crisis y guerras.
“Las consultorías internacionales muestran que, para 180 productos críticos en las cadenas de producción globales, hay dos o tres proveedores en el mundo. Si nos fijamos, Taiwán representa el 90% de la producción de los chips más avanzados. Entonces, a partir de esta observación, hay una búsqueda de diversificación y seguridad”, resume el economista.
“Ya no es la fría lógica de la hiperglobalización, que consistía en menores costos de producción, escala, eficiencia y concentración en un solo proveedor. Ha cambiado”.
Financiarización
Eduardo Giannetti relaciona el fin de la hiperglobalización con hechos históricos como la crisis financiera de 2008 y el Covid. Y destaca la financiarización del período.
“Cuando entramos en la hiperglobalización, había más o menos 1 dólar de activos financieros por 1 dólar de PIB. Hoy tenemos de 9 a 12 dólares de activos financieros por 1 dólar de PIB”, compara.
Giannetti añade que sólo la apreciación de las acciones en la bolsa estadounidense, de 2022 a 2026, rondará los 2 billones de dólares. Y la mitad de ese valor está en 10 empresas vinculadas a las tecnologías de la información y la inteligencia artificial.
Para el economista, sin embargo, el hecho más importante del período económico que toca a su fin es quizás la entrada al mercado laboral y de consumo de cientos de miles de trabajadores asiáticos procedentes de zonas rurales de países como China, India, Vietnam e Indonesia.
Anteriormente completamente excluidos de la economía mundial, con la hiperglobalización, en poco tiempo se urbanizaron y encontraron trabajo.
“Esto, para la clase obrera occidental, fue devastador, porque el poder de negociación, de hacer valer derechos e intereses se vio seriamente obstaculizado por el hecho de que, si empezaban a surgir problemas en Detroit, Detroit se cerraba y Shanghai se abría”.
extrema derecha
Dado que China representa un tercio de la producción industrial mundial, también destaca la mejora en la vida de su población:
“Hay cientos de millones de seres humanos que han salido de la pobreza y han entrado en el mundo moderno. Ahora, esto ha generado una tremenda inestabilidad social y política”.
Él cree que el ascenso de la extrema derecha sería en gran medida el resentimiento de la clase trabajadora y la clase media occidentales por esta pérdida de seguridad y poder de negociación.
“No es sólo eso, sino que es un factor de primer orden. Lo que es muy curioso es que este ascenso de la derecha furiosa, populista y nacionalista no es un fenómeno aislado. Es como en los años 30 del siglo XX. Ocurre en muchos países al mismo tiempo”, analiza.
Trump de Brasil
Con el fin de la hiperglobalización, el país tiene la oportunidad histórica de repensarse y reposicionarse económicamente, considera el economista.
“Ahora, el mundo buscará seguridad, diversificación, y tenemos una dotación de recursos naturales y comodidades ambientales y energía, materias primas y minerales, que el mundo necesitará dramáticamente. Tenemos que saber cómo utilizar este activo a nuestro favor”.
El economista destaca la biodiversidad como uno de los activos de Brasil, que tiene gran potencial para atender la creciente demanda de alimentos, minerales críticos y tierras raras.
“Lo que tenemos que saber es aprovechar esas ventajas comparativas, industrializándolas para no convertirnos en exportadores de bienes primarios ‘in natura’, que es un camino muy limitado, muy corto. El hecho de que haya potencias compitiendo entre sí por el acceso a lo que tenemos nos ayuda mucho, porque podemos negociar mejores condiciones”, señala.
Cambio climático
Además del fin de la hiperglobalización, Giannetti también destaca que la humanidad atraviesa una crisis de civilización. Para él, el cambio climático es la mayor amenaza para la especie humana en el siglo XXI, que viene acompañado del negacionismo.
“Es muy cómodo para uno fingir que el problema no existe. Pero los gobiernos pueden ignorar la cuestión climática tanto como quieran, pero la cuestión climática no los ignorará a ellos ni a nosotros. La realidad del cambio climático hoy es inevitable debido a la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos”.
Se trata de una cuestión que debe resolverse de dos maneras, cree el economista: por medios preventivos, para minimizar costes que de todos modos serán elevados, o por “el modo doloroso, que es el empeoramiento de la situación hasta tal punto que se hace imperativo algún tipo de acción. Y entonces el coste será mucho mayor de lo necesario”, conjetura.


