Los científicos crean un panel para guiar la transición energética global

Un grupo de científicos de diferentes áreas – como clima, economía y tecnología – anunció la creación del Panel Científico para la Transición Energética Global (SPGET) este sábado (25), durante la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición Alejada de los Combustibles Fósiles, realizada en Santa Marta, Colombia.
El objetivo es asesorar a los gobiernos sobre la transición energética global y producir recomendaciones basadas en evidencia para orientar políticas públicas y acciones concretas hacia la descarbonización.
Al anuncio asistieron destacados nombres de la ciencia internacional, como los brasileños Carlos Nobre, referente de los estudios sobre la Amazonia, y Gilberto Jannuzzi, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), y el sueco Johan Rockström, director del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam.
“La transición energética es compleja e involucra economía, medio ambiente y justicia social. La ciencia puede actuar como un puente entre los países que avanzan más rápido y los que aún dudan. El panel es una manera de integrar gradualmente a todos”, afirmó Rockström.
También estuvo presente la ministra de Medio Ambiente de Colombia, Irene Vélez Torres, quien defendió la iniciativa como respuesta a un vacío histórico.
“Este panel no sólo repara una deuda creando, por primera vez, una organización dedicada a la superación de los combustibles fósiles, sino que también discute otros desafíos sociales y económicos de esta transformación”, afirmó Irene.
“Es el primero diseñado para reunir, durante los próximos cinco años, la evidencia científica que permitirá a ciudades, regiones, países y coaliciones dar este gran salto”, añadió.
El panel también pretende fortalecer la coordinación entre la academia y los gobiernos, y contribuir a la construcción de estrategias coordinadas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La propuesta incluye la elaboración de recomendaciones técnicas, seguimiento de políticas e integración con procesos internacionales, como la COP30, presidida por Brasil.
Según el coordinador del Observatorio del Clima, Claudio Angelo, la idea es que la ciencia vuelva a su lugar de primacía como guía para las decisiones políticas que deben tomarse sobre el clima y el medio ambiente.
“Esto parece obvio, pero ha quedado un poco olvidado en el ámbito de la Convención sobre el Clima. En el pasado, todas las grandes reuniones para debatir el cambio climático, como la Eco-92, comenzaron bajo los auspicios de un informe del IPCC, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático”, afirmó Claudio.
“Eso dejó de suceder hace unos años. Llegamos al punto en que en 2018, en la COP24, un importante informe del IPCC, que incluso había sido encargado por la Convención sobre el Clima, quedó relegado a una nota a pie de página en la decisión de la COP”, añadió.
Conferencia de Santa Marta
La Conferencia de Santa Marta reúne a 57 países, incluido Brasil, y alrededor de 4.200 organizaciones, que abarcan gobiernos, el sector privado, pueblos indígenas, el mundo académico y la sociedad civil. El objetivo es avanzar en medidas concretas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, centrándose en tres ejes: transformación económica, cambio en la oferta y demanda energética y cooperación internacional.
En los primeros días del encuentro, entre el 24 y 27 de abril, se consolidarán propuestas que guiarán la Cumbre de Líderes de los días 28 y 29. Entre los resultados esperados se encuentran mecanismos de cooperación entre países y un informe con lineamientos para acelerar la transición energética.
“Con más del 50% del PIB mundial representado en esta Conferencia, este grupo tiene la capacidad colectiva de convertir estas cinco palabras en acciones concretas”, dijo Van Veldhoven, Ministro de Clima y Crecimiento Verde de los Países Bajos, quien lidera la iniciativa junto con Colombia.
“Con la creciente volatilidad en el mercado de los combustibles fósiles, no hay mejor momento para comenzar la transición para abandonar los combustibles fósiles, reducir el impacto climático, fortalecer la independencia energética e impulsar el crecimiento económico verde”, añadió.
El activista socioambiental sudafricano Kumi Naidoo entiende que la conferencia representa una oportunidad para establecer medidas concretas que la Conferencia de las Partes (COP), cumbre anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, no ha podido alcanzar.
“Queremos recibir lo que hemos estado pidiendo en la COP desde al menos 2009: un acuerdo fantástico que sea justo, ambicioso y vinculante. La mayoría de las veces, recibimos acuerdos superficiales, llenos de lagunas”, dijo Naidoo, quien lidera la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles.
“Independientemente de la calidad del trabajo científico, debemos garantizar que el proceso político esté en marcha. Otros mecanismos y vías legalmente vinculantes, como el tratado sobre combustibles fósiles, son cruciales”, añadió.


