El nuevo Primer Ministro Andy Burnham inaugura su ‘Northern’ Downing Street en Manchester

El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, dio el primer paso en su proyecto de descentralización al inaugurar el viernes una oficina gubernamental en Manchester. El líder laborista, que llega al poder el lunes tras suceder a Keir Starmer, pretende reforzar el peso de los territorios prometiendo llevar “crecimiento económico a todas las regiones”.
Bautizado como “Nº 10 Norte”, en referencia al número 10 de Downing Street en Londres, este nuevo emplazamiento está situado en el centro de Manchester, ciudad de la que Andy Burnham todavía era alcalde hace unas semanas. El Primer Ministro tiene previsto trabajar allí al menos una vez por semana, acompañado periódicamente por miembros de su gobierno.
Esta no es una medida “trucada”
De cara a los equipos de esta nueva estructura, aseguró que esta oficina no es una medida “trucada”. “No es sólo una nueva oficina […] “Es una forma diferente de gobernar” el Reino Unido, afirmó, y habló también de la creación de un “Polo Norte que actuará como contrapeso al Polo Sur”, para “dar la sensación de un país más equilibrado”.
El viernes por la tarde, Andy Burnham reunió también en Manchester al Consejo Económico Nacional, organismo creado en 2008 y luego reactivado por su Gobierno. En presencia de varios ministros y alcaldes de grandes comunidades inglesas, les aseguró que el ejecutivo estaría “totalmente movilizado” detrás de ellos “porque es sobre el terreno donde se produce el crecimiento”.
Importancia política relativa según los expertos
El jefe de Gobierno considera el área metropolitana de Manchester, cuyo desempeño económico supera la media nacional y que elige a su alcalde desde 2017, como un modelo para otras regiones de Inglaterra. También pidió a varios ministerios, incluido el de Hacienda, que transfirieran determinadas funciones estratégicas al “Nº 10 Norte”.
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Sin embargo, los especialistas entrevistados ponen en perspectiva el alcance de esta iniciativa. Para Alan Trench, académico y asesor de políticas públicas, se trata ante todo de una “desconcentración”, una práctica “muy común incluso en Estados muy centralizados” que “no significa en sí misma una transferencia de poder”.
