¿Deberían haber expulsado a Jude Bellingham tras taparse la boca ante el ghanés Jordan Ayew?

La escena escapó a la producción televisiva del partido Inglaterra-Ghana (0-0) del martes por la noche, así como a la vista del árbitro hondureño Said Martínez y sus asistentes del VAR. Pero una foto aparecida durante la noche fue suficiente para añadir una polémica arbitral adicional en torno a este encuentro tan chocante del Mundial de 2026, marcado por un penalti a favor de las Estrellas Negras olvidado de forma incomprensible (79º).
En esta foto vemos al mediocampista estrella de los Tres Leones, Jude Bellingham, hablando con el ghanés Jordan Ayew, aparentemente sin animosidad. Sí, pero destaca un problema: el jugador del Real Madrid tapa su boca con la mano, lo que se castiga con la exclusión directa de este Mundial. La tarjeta roja recibida el viernes por la noche por el paraguayo Miguel Almirón, sospechoso de insulto (por tanto oculto) hacia el turco Mert Müldür, pasó así a la historia.
Jude Bellingham podría haber sido excluido el martes por la noche, debido a las palabras lanzadas hacia Jordan Ayew, con la mano sobre la boca.– U. Pedersen/ZUMA/SIPA
Bellingham supuestamente “lanzó insultos” durante el receso
Entonces, ¿por qué Jude Bellingham, también involucrado en un gran desacuerdo con el técnico ghanés Carlos Queiroz y su asistente John Paintsil en el descanso (“reaccionó mal y nos insultó”, asegura Queiroz), no tuvo derecho a la misma sanción el martes? De hecho, podemos considerar que el excentrocampista del Borussia Dortmund lo está haciendo muy bien en este sentido.
Primera explicación: la situación, que no fue filmada por la producción televisiva, pasó completamente desapercibida para todos (excepto para un fotógrafo), incluidos los árbitros del VAR que estaban al tanto de este nuevo punto reglamentario. También se puede argumentar que las palabras de Bellingham no pueden caer dentro del ámbito punible del artículo 4 de la Ley 12 de la IFAB, es decir, que un jugador debe ser excluido si “se tapa la boca cuando se dirige a un oponente de manera provocativa, burlona u ofensiva”.
Una norma nacida de posibles insultos racistas contra Vinicius
Si Jordan Ayew, por ejemplo, hubiera sufrido un insulto grave en el acto, sin duda habría tenido la misma reacción que Mert Müldür, que se apresuró a acudir a un árbitro asistente para contarle el incidente provocado por Miguel Almirón. “Si se trata de una conversación amistosa, los jugadores pueden seguir tapándose la boca sin ningún problema. Pero en el caso de una conversación “conflictiva”, queda completamente prohibida”, aclaró recientemente el emblemático jefe de arbitraje de la FIFA Pierluigi Collina.
Nuestro expediente sobre el Mundial de 2026
Esto demuestra hasta qué punto esta nueva norma, nacida de sospechas de insultos racistas de Gianluca Prestianni contra Vinicius en el Benfica-Real Madrid, en febrero en la Liga de Campeones, es por definición una zona gris. Elegido mejor jugador del partido por la FIFA, según él “sin merecerlo”, Jude Bellingham corre el riesgo de extremar la vigilancia ante esta regla complicado al final del Mundial.



