Últimas

El coste medioambiental de la ropa aún no interesa a los consumidores

Ocho meses después de su entrada en vigor, la puntuación ecológica lucha por consolidarse. Mostrar el coste medioambiental de la ropa sigue teniendo poco interés para los consumidores, según un primer balance elaborado el lunes por las marcas que la utilizan.

Desde el 1 de octubre, las marcas pueden utilizar este puntaje ecológico de forma voluntaria: una etiqueta presenta el “coste ambiental” de un textil. Cuanto mayor sea la puntuación en “puntos de impacto”, menos virtuoso será. El objetivo de las marcas es, por tanto, conseguir el menor número de puntos posible.

100 marcas de usuarios

La puntuación ecológica se calcula en particular en función del consumo de agua, las emisiones de gases de efecto invernadero, la toxicidad, las posibilidades de reciclaje o reparación, el volumen de fibras microplásticas rechazadas durante el lavado y un “coeficiente de moda rápida” que tiene en cuenta los volúmenes de producción.

Esta semana se “alcanzará el hito de 100 marcas que utilicen este expositor”, indicaron los servicios del Ministerio de Transición Ecológica, que reunieron el lunes a los actores del sector implicados en este expositor. “Queríamos demostrar que podíamos tener precios bajos y ser ejemplares desde el punto de vista medioambiental”, declara Camille Caron, responsable de RSC de Kiabi.

Poca atención prestada

Según los primeros comentarios mencionados el lunes, los consumidores todavía prestan muy poca atención a la puntuación ecológica: “Por el momento, no interesa a los clientes, a pesar de su exposición física en las tiendas”, testifica Clémence Berlier, responsable de RSC de la marca de ropa masculina Jules. Lo mismo ocurre en SMCP (Sandro, Maje, Claudie Pierlot y Fursac), donde “el primer criterio para los clientes sigue siendo el atractivo”, afirma el director de sostenibilidad del grupo, Damien Pelle.

Sin embargo, no hay motivo para alarmarse, señala Bertrand Swiderski, director de RSC de Carrefour: “La gente tardó varios años en familiarizarse con Nutriscore”, señala. Algunas marcas señalan que a los consumidores les resulta difícil entender el indicador. “Para aquellos que estén interesados, no está lo suficientemente claro”, afirma Clémence Berlier.

Un número “difícilmente legible”

La cifra de puntuación ecológica mostrada “es difícil de leer”, confirma Pauline Greneche, responsable de proyectos de RSE de Leclerc, marca que utiliza el sistema desde febrero. Recopilar datos sobre 400 productos del grupo representa un “trabajo titánico”, sobre todo para “identificar a todos los proveedores”, añade. Son tantas las razones que empujan a Camille Caron, de Kiabi, a pedir “más experimentos antes de regular a este respecto”.

Previsto en la Ley de Clima y Resiliencia (2021), el sistema debía ser obligatorio a partir de 2024, pero en última instancia solo es voluntario para permitir a la Unión Europea completar su trabajo sobre el desarrollo de una futura visualización medioambiental obligatoria.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior