Cámara: gobierno saca urgencia del extremo de la escala 6×1 y desbloquea la agenda

El gobierno federal eliminó el régimen de emergencia del Proyecto de Ley (PL) 1838/26, que pone fin al cronograma de trabajo 6X1. La propuesta es uno de los temas de la reunión de dirigentes celebrada este martes por la tarde (16), en la Cámara de Diputados. Debido a que se envió con carácter urgente, el proyecto fue bloqueado en la sesión plenaria de la Cámara. Al eliminarse la urgencia, la Cámara es libre de votar sobre otros asuntos.
Durante la reunión, el Los diputados también debatieron el PL 896/23, que equipara la misoginia con el delito de racismo, haciéndolo no sujeta a fianza e imprescriptible.
Había expectativa de que el texto pudiera ser analizado en la sesión de este martes. Pero los líderes acordaron posponer el asunto para la última semana de junio.
El miércoles (10), el coordinador del grupo de trabajo que debate la propuesta, el diputado Tabata Amaral (PSB-SP), presentó una nueva versión del texto, que ya fue aprobado por el Senado.
En su informe, la diputada destacó que existe una convergencia central sobre “la íntima relación entre el discurso de odio y la inferiorización de las mujeres y la práctica de delitos graves”, destacando que el feminicidio es a menudo una “muerte anunciada” precedida de violencia verbal y simbólica.
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Entre los puntos planteados en la propuesta está brindar asistencia policial especializada a las víctimas, considerando su situación de vulnerabilidad y el riesgo de revictimización.
“Las Comisarías Especializadas de Atención a la Mujer (Deams) juegan un papel fundamental en la red de protección de las mujeres y pueden, por tanto, ofrecer un espacio de recepción calificado y humanizado para quienes enfrentan violencia derivada de la misoginia”, afirmó la diputada.
La propuesta también modifica el artículo 8 de la Ley Maria da Penha (Ley 11.340/2006) para agregar medidas para prevenir la violencia doméstica y familiar contra las mujeres con enfoque en la identificación temprana de factores de riesgo, la evaluación periódica del impacto de las acciones gubernamentales y no gubernamentales, la promoción de programas para fortalecer los vínculos familiares y el apoyo económico y social que mitiguen la dependencia financiera que mantiene a las mujeres víctimas atrapadas en el ciclo del abuso.



