Fiocruz presenta investigación integral sobre la salud de las personas mayores en el país

La Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en colaboración con la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), presentó este martes (26) los resultados de la tercera ola del Estudio Longitudinal de Salud de las Personas Mayores (Elsi-Brasil). Esta es considerada una de las encuestas nacionales sobre envejecimiento más completas del país. La iniciativa sin precedentes pondrá a disposición, en una plataforma en líneaalrededor de 100 indicadores relacionados con la salud de la población de 60 años y más, que abarcan diferentes aspectos, como condiciones de vida, funcionalidad, entorno social y acceso a políticas públicas, entre otros.
Entre los resultados se encuentran indicadores que revelan que los factores urbanos, sociales y estructurales juegan un papel decisivo en la calidad de vida de la población mayormostrando que el envejecimiento en Brasil implica desafíos que van mucho más allá de la ausencia de enfermedades. Uno de los aspectos se refiere a la percepción del entorno urbano: el 42,7% de las personas mayores que viven en zonas urbanas refieren miedo a caerse por defectos en las aceras, aceras o vías públicas cercanas a sus viviendas. El porcentaje expone un problema estructural que afecta directamente a la movilidad, la autonomía y la participación social.
Entre las mujeres mayores, esta tasa alcanza el 50,5%, mientras que entre los hombres es del 31,9%. La preocupación también aumenta con la edad: afecta al 35,2% de las personas entre 60 y 69 años, sube al 47,1% entre 70 y 79 años y alcanza el 63,1% entre los de 80 y más años.
“Los datos refuerzan la urgencia de políticas públicas destinadas a adaptar las ciudades a una población cada vez más envejecida, incluyendo la accesibilidad, la seguridad vial, la movilidad y la planificación urbana inclusiva”, evalúa la coordinadora de Elsi-Brasil, la investigadora Maria Fernanda Lima-Costa.
La inseguridad es otro punto destacado en la investigación. El estudio muestra que el 12,1% de los ancianos brasileños consideran que el barrio donde viven es muy inseguro en relación a la violencia y el crimen. En números absolutos, esto representa aproximadamente 3,8 millones de personas mayores que viven en contextos marcados por el miedo y la vulnerabilidad social. La percepción parece relativamente homogénea entre hombres y mujeres y entre diferentes grupos de edad, lo que indica que la violencia urbana es un problema transversal y generalizado, con un impacto directo en la calidad de vida, la salud mental y la circulación social de esta población.
hipertenso
La hipertensión arterial sistémica sigue siendo una de las condiciones de salud más relevantes para las personas mayores. La investigación, que incluyó la medición domiciliaria de la presión arterial mediante una metodología estandarizada, identificó que el 34,4% de las personas mayores presentan niveles compatibles con hipertensión, es decir, presión de 14 a 9 o más. El registro corresponde a alrededor de 11 millones de ancianos brasileños que requieren evaluación clínica, diagnóstico y tratamiento para prevenir desenlaces graves, como infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y demencia vascular.
La prevalencia de hipertensión aumenta progresivamente con la edad: el 31,9% entre 60 y 69 años, llegando al 40,1% entre las personas de 80 y más años. A diferencia de otros indicadores, no hubo diferencias significativas entre hombres y mujeres, lo que refuerza el carácter generalizado de la enfermedad. Como la hipertensión suele ser asintomática, los investigadores destacan la importancia de realizar pruebas periódicas de detección y fortalecer la atención primaria para evitar infradiagnósticos y complicaciones.
Movilidad
La pérdida de capacidad funcional aparece como otro eje central del estudio. Los resultados indican que el 20,4% de los ancianos brasileños tienen dificultades para realizar al menos una actividad básica de la vida diaria, como vestirse, bañarse, comer, ir al baño o levantarse de la cama.
Según el investigador, este hecho supone que alrededor de 6,5 millones de personas vivan con algún grado de limitación funcional, condición que impacta no sólo en su autonomía, sino también en sus familias, cuidadores y los sistemas sanitarios y de asistencia social.
María Fernanda también afirmó que “nuevamente destaca la diferencia de resultados según el género: el 23,1% de las mujeres tiene limitaciones funcionales, frente al 17% de los hombres. La progresión por edad es aún más llamativa: la prevalencia pasa del 13,9%, entre las personas de 60 a 69 años, al 44,2% entre las personas mayores de 80 años o más”, explicó.
falta de apoyo
Los datos también revelan importantes debilidades en la red de apoyo. Entre las personas mayores que tienen dificultades para realizar una o más actividades de la vida diaria, sólo el 37,9% recibe ayuda. Esta proporción aumenta gradualmente con la edad (del 24,1% al 38,1% y al 55,4% entre las personas de 60 a 69, 70 a 79 y 80 años o más, respectivamente).
También hay una falta de capacitación de quienes brindan cuidados: sólo el 5,8% de los cuidadores reportaron haber recibido algún tipo de capacitación, destacando la ausencia de políticas estructuradas para la capacitación y apoyo a los cuidadores familiares o informales. Este escenario apunta a la urgente necesidad de políticas integradas de cuidados de larga duración, apoyo domiciliario y cualificación de quienes prestan los cuidados.
Los resultados también reafirman el papel central del Sistema Único de Salud (SUS) como principal base de atención a la población anciana brasileña. Alrededor de dos tercios de las personas de 60 años o más tienen el SUS como única fuente de atención de salud. La cobertura es similar entre hombres y mujeres y sólo se reduce ligeramente en los grupos de mayor edad.
También se destaca la Estrategia de Salud de la Familia (ESF), una de las principales políticas de atención primaria del SUS: el 69,2% de los ancianos brasileños están vinculados a esa iniciativa, lo que representa alrededor de 22,2 millones de personas.
“Los datos refuerzan la evidencia de que el SUS y el FSE constituyen estructuras esenciales para promover un envejecimiento saludable, especialmente en un país marcado por desigualdades sociales y económicas”, afirma el coordinador de Elsi-Brasil.
Panel
El panel de indicadores sobre envejecimiento, disponible en la plataforma Eisi-Brasil y lanzado junto con la presentación de los resultados de la tercera ola de la investigación, permitirá ampliar el acceso público a informaciones sobre múltiples dimensiones del envejecimiento en el país. La herramienta fue creada para apoyar a investigadores, gestores públicos, profesionales de la salud y la sociedad civil en el seguimiento continuo de las condiciones de vida y las necesidades de la población anciana brasileña.
En línea con la propuesta para la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el panel adopta una visión ampliada del envejecimiento, que va más allá de la ausencia de enfermedades e incorpora dimensiones como la autonomía, la capacidad funcional, la seguridad y las condiciones ambientales como pilares esenciales para el bienestar en edades mayores. Según los investigadores, la plataforma representa un instrumento decisivo para afrontar, de forma rápida e integrada, los desafíos que plantea el envejecimiento de la población brasileña.
La primera encuesta sobre la salud de las personas mayores se realizó en 2015-2016, la segunda en 2019-2021 y la tercera en 2023-2024. Con una metodología armonizada internacionalmente, Elsi-Brasil forma parte del grupo de principales investigaciones mundiales sobre envejecimiento y posiciona a Brasil como referencia estratégica en la producción de conocimiento científico sobre el tema.


