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Un estudio utiliza células madre contra las complicaciones del trasplante de médula ósea

Investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Paraná (PUCPR) están desarrollando una terapia avanzada que ya demostró resultados prometedores en el control de una grave complicación que afecta a muchos pacientes después de un trasplante de médula ósea y puede provocar la muerte.

La enfermedad de injerto contra huésped (EICH) ocurre cuando las células inmunes presentes en la médula donada identifican el organismo del receptor como extraño y comienzan a atacarlo. Los problemas pueden surgir en los primeros 100 días después del trasplante, caracterizando una enfermedad aguda, o incluso años después, en forma crónica.

Las regiones más atacadas, en casos agudos, son la piel y el sistema gastrointestinal, provocando síntomas como enrojecimiento, ardor, náuseas, calambres y mal funcionamiento del hígado. La EICH crónica puede afectar a todo el cuerpo y, en casos graves, provocar rigidez en los movimientos, dificultad para respirar y úlceras.

El tratamiento tradicional es con corticoides, que reducen la inflamación provocada por este ataque a las células de defensa, aportando alivio de los síntomas. Sin embargo, muchos pacientes son resistentes a estos medicamentos de primera línea y requieren otros corticosteroides o inmunosupresores más agresivos.

La alternativa que se desarrolla por primera vez en Brasil, denominada MesenCell, utiliza células madre mesenquimales, extraídas de médula ósea de donante, procesadas en laboratorio y congeladas hasta su uso.

La gerente técnica del Centro de Tecnología Celular de la PUCPR y coordinadora del proyecto, Carmen Kuniyoshi Rebelatto, explica que el objetivo es actuar en el origen de la enfermedad.

“Las que atacan principalmente son las células tipo T y B, y nuestra terapia reduce la proliferación de estas células. Es un efecto que podemos ver incluso en el laboratorio. Entonces, actúa en la base, liberando algunos factores solubles que modularán todo el sistema inmunológico del paciente, reduciendo la proliferación de estas células y mejorando toda la inflamación”, añade.

En principio, MesenCell estaría indicado para pacientes que no mejoran con las medicinas tradicionales, o que no pueden utilizarlas, por su toxicidad. Además, no todos los medicamentos recomendados están disponibles en el Sistema Único de Salud (SUS).

El grupo de investigación ya ha llevado a cabo un estudio piloto con 11 pacientes con EICH crónica, utilizando las mismas células madre, pero diluidas con otra sustancia. Ahora van a realizar un nuevo estudio clínico, con 20 personas, utilizando una mezcla que demostró ser más viable.

Entre los pacientes del estudio piloto, la mitad experimentó una remisión completa. Pero el medicamento consiguió una mejora del 75% de los trastornos gastrointestinales y del 100% de los síntomas cutáneos, incluso en los casos más graves.

“Estos pacientes desarrollan esclerodermia, un depósito de fibroblastos en la piel, que se endurece, como si fuera un caparazón, y luego el paciente pierde movilidad. Hemos conseguido revertir este proceso”, afirma Carmen.

La nueva fase de pruebas comienza en septiembreen tres centros de referencia en Paraná: Complexo Hospital de Clínicas de la Universidad Federal de Paraná, Hospital Erasto Gaertner y Hospital Nossa Senhora das Graças.

La investigación cuenta con financiamiento de la Agencia de Financiamiento de Estudios y Proyectos (Finep) y del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq). Posteriormente, el grupo de investigación espera asociarse con una empresa farmacéutica para permitir la producción a gran escala del medicamento.

Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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