La fiebre amarilla puede provocar la muerte de la mitad de los casos graves, dice experto

La fiebre amarilla volvió a preocupar a las autoridades sanitarias después de que el Departamento de Salud del estado de São Paulo confirmara tres casos de la enfermedad en la región de Vale do Paraíba, incluida la muerte de un hombre de 38 años. Según el boletín epidemiológico, ninguno de los tres casos tenía antecedentes de vacunación, lo que refuerza la importancia de la inmunización como principal medida preventiva.
La infectóloga Flávia Falssi, del Grupo Santa Joana y del Instituto Emílio Ribas, explica, en entrevista con Ahora CNNque la fiebre amarilla es una infección viral clasificada como arbovirus, es decir, su transmisión se produce a través de un vector, en este caso específico, un mosquito.
“Es una enfermedad que puede evolucionar a formas muy graves, incluida la muerte. Alrededor del 60% de los casos pueden progresar a una forma leve con remisión de los síntomas, pero entre un 20% y un 40% de las personas pueden desarrollar una forma grave, y la mitad también puede progresar a la muerte”, advierte el médico.
Síntomas y evolución de la enfermedad.
Los síntomas de la fiebre amarilla comienzan a aparecer aproximadamente dos o tres días después de la picadura del mosquito, que normalmente es Aedes en los ciclos urbanos y Haemagogus en las zonas rurales. Inicialmente el cuadro puede ser inespecífico, presentándose fiebre, malestar general, dolor de cabeza y dolores corporales.
Tras este periodo inicial, llega lo que los expertos llaman un periodo de remisión, en el que mejoran los cuadros leves. Los casos graves, después de dos o tres días de aparente mejoría, evolucionan hacia un estado toxémico, caracterizado principalmente por hepatitis (disfunción hepática). “Una persona puede tener la piel amarilla, por eso se llama fiebre amarilla, que es ictericia. Puede tener cambios en la micción, orina más oscura, incluso cambios cardíacos”, detalla Falssi.
Es en esta etapa más avanzada cuando los pacientes pueden desarrollar insuficiencia hepática o renal, requiriendo cuidados intensivos e incluso un trasplante. El médico destaca que generalmente es en esta etapa que las personas buscan los servicios de salud, cuando el cuadro ya es más grave.
La vacunación como principal forma de prevención
La vacuna contra la fiebre amarilla está incluida en el calendario de vacunación brasileño y se recomienda para todos los niños a los nueve meses de edad, con un refuerzo a los cuatro años. Para los adultos que no fueron vacunados en la infancia, se recomienda una dosis única hasta los 59 años.
“Cualquier adulto que se ajuste a esta descripción puede buscar una unidad básica de salud o un centro de referencia de inmunización. Tiene derecho, llevar su carné de vacunación y recibir esta vacuna”, aconseja el infectólogo. Destaca que sólo las personas con algún tipo de inmunodeficiencia o en tratamiento específico deben consultar al médico antes de vacunarse.
Los casos registrados recientemente en Vale do Paraíba están bajo investigación para determinar el origen exacto. Según el experto, parece que no se trata de una transmisión urbana, ya que los infectados trabajaban en la agricultura, lo que sugiere una exposición en un entorno rural. “Por muy expuesto que estés en las regiones boscosas o en la agricultura donde puede haber transmisión de la fiebre amarilla, si estás vacunado, estás protegido”, subraya Falssi.



