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Caña de azúcar para semillas: la tecnología podría revolucionar la siembra después de 500 años

Durante más de cinco siglos, desde que Martim Afonso de Sousa trajo la caña de azúcar a Brasil, el cultivo de la planta sigue prácticamente la misma lógica: la siembra se hace a partir de plántulas, trozos de la propia caña de azúcar.

Este modelo, que ha abarcado generaciones, puede estar a punto de cambiar. Después de 12 años y de mil millones de reales invertidos, una tecnología desarrollada por el Centro de Tecnología de la Caña de Azúcar (CTC) se centra en la producción de caña a partir de semillas, una innovación que promete transformar los costos, la productividad y la velocidad de expansión de los cañaverales.

Este jueves, la empresa inaugura su primera unidad de producción de semillas de caña de azúcar, en Piracicaba (SP).

La propuesta es ambiciosa: simplificar la siembra y acelerar la innovación en el campo.

Hoy en día, la siembra de caña de azúcar requiere grandes volúmenes de material y una operación compleja. Para cultivar una hectárea, aproximadamente 16 toneladas de caña de azúcar.

Además de volumen, también hay tiempo. El sistema tradicional depende de la multiplicación de plántulas en viveros, lo que puede tardar años antes de que una nueva variedad llegue al campo a gran escala.

“Es un proceso muy complejo, que requiere mucha maquinaria, personas y planificación”, dice César Barros, director general de CTC. “Llevamos años intentando simplificar este modelo y acercar la caña de azúcar a cultivos como los cereales”.

Con las nuevas tecnologías, este escenario cambia significativamente. En lugar de toneladas de caña de azúcar, sólo haría falta alrededor de 400 kilos de semillas por hectárea.

Cómo nacen las semillas de caña de azúcar

A pesar de su nombre, la llamada “semilla de caña de azúcar” no es una semilla convencional. Se trata de una solución biotecnológica desarrollada a partir de la propia planta.

El proceso comienza en el laboratorio, en un ambiente altamente controlado, en la etapa conocida como “in vitro”. Allí se cultivan pequeñas partes de la planta en un medio nutritivo y se multiplican a gran escala.

“Una sola planta puede generar hasta mil plantas nuevas”, explica Barros. “Esta tasa de multiplicación es uno de los mayores avances del proyecto”.

Después de esta fase inicial, las plántulas pasan por una etapa de adaptación fuera del laboratorio: el proceso “ex vitro”. Es en este momento cuando ganan resistencia para llegar al campo.

La operación involucra no sólo biología avanzada, sino también ingeniería, automatización y el uso de inteligencia artificial para seleccionar las plantas más viables.

Acelerar la innovación en el campo

Según Barros, uno de los principales obstáculos en la producción actual es el tiempo necesario para difundir nuevas variedades más productivas.

“Hoy en día, cuando se lanza una variedad, ésta necesita pasar por un largo proceso de multiplicación hasta alcanzar escala comercial”.

Con el sistema de semillas, esta lógica cambia por completo.

“Si el productor quiere sembrar mil hectáreas de una nueva variedad, ya no necesita esperar a que se formen viveros”, afirma el ejecutivo. “Se puede pasar directamente a la siembra. Esto acelera enormemente la adopción de la innovación en el campo”.

Según el ejecutivo, esta aceleración es fundamental para aumentar la competitividad del sector.

La productividad puede duplicarse

La tecnología es parte de un objetivo más amplio de la CTC y del sector sucroenergético: aumentar significativamente la productividad de los campos de caña de azúcar brasileños.

Actualmente, el promedio nacional ronda 75 toneladas por hectárea. El objetivo es alcanzar aproximadamente 150 toneladas por hectárea a finales de la próxima década.

“Entendemos que acelerar la llegada de nuevas tecnologías al campo es fundamental para duplicar la productividad”, afirma Barros.

Inversión multimillonaria

El proyecto comenzó a desarrollarse en 2013 y ya acumula alrededor de R$ 1 mil millones en inversiones en investigación.

La construcción de la estructura industrial también requirió aportaciones relevantes. Una de las unidades dedicadas al proyecto recibió aproximadamente 100 millones de realescon la participación de la Finep (Financiadora de Estudios y Proyectos).

Hoy, aproximadamente 80 profesionales trabajan directamente en la iniciativa, incluidos científicos, ingenieros y expertos en agronomía.

“Es un proyecto que involucra profundos conocimientos de biología, ingeniería, automatización y agronomía. Hay varias áreas trabajando juntas”, dice el CEO.

El desafío de la escala

A pesar de los avances tecnológicos, el principal desafío ahora es transformar la innovación a escala industrial.

La producción de semillas requiere de una estructura robusta, con fábricas, procesos automatizados y una cadena logística adaptada.

“Nuestro desafío ahora es escalar. Garantizar costos competitivos y desempeño en el campo en diferentes condiciones”, dice César Barros.

Según él, la capacidad de producción será uno de los factores determinantes para la velocidad de adopción de la tecnología.

Colaboraciones con fabricantes de máquinas

El cambio de modelo de siembra requiere también una transformación en la mecanización agrícola.

A medida que el sistema deja de utilizar plántulas y comienza a trabajar con semillas, es necesario desarrollar nuevas máquinas para hacer viable la plantación a gran escala.

Por ello, CTC ya está trabajando en colaboración con empresas del sector de maquinaria agrícola para crear equipos específicos para esta nueva realidad.

“Es una tecnología que en el futuro se puede llevar a otros países tropicales”, dice César Barros.

Según él, hoy no existe en el mundo una solución equivalente desarrollada de manera integrada, lo que coloca al proyecto brasileño en una posición global destacada.

Maira Alfaro

Maira Alfaro se desempeña como editora con formación en periodismo adquirida en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Destaca por su mirada precisa, sensibilidad narrativa y capacidad para abordar la actualidad con equilibrio, contexto y atención a los detalles relevantes.

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