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AmbiÁlcool produce etanol a partir de residuos de alimentos

El aumento de la demanda de productos como el desinfectante para manos durante la pandemia de Covid-19, período en el que hubo episodios de “sobreprecios” en diferentes regiones de Brasil, llevó a algunas empresas a buscar soluciones para volverse menos dependientes de materias primas tradicionales, como la caña de azúcar.

Esta necesidad asociada al mayor consumo de alimentos procesados ​​–y, en consecuencia, a la generación de residuos orgánicos– fue la base de un proyecto innovador: la producción de etanol a partir de residuos de la industria alimentaria.

En entrevista con CNN Agro, el director de Investigación, Desarrollo e Innovación de Ambipar, Gabriel Estevam, explicó que la iniciativa AmbiÁlcool comenzó con el desarrollo de un alcohol común para su uso en limpieza y sanitización.

A partir de ahí, la investigación evolucionó hacia la posibilidad de utilizar residuos de la industria alimentaria como materia prima para la producción de etanol.

“Comenzamos a observar estas matrices ricas en azúcar y almidón, como caramelos, golosinas, sobras de pan, chocolates, refrescos y jugos, e iniciamos un proceso piloto”, dijo.

Según el ejecutivo, el proyecto pasó por una intensa fase de pruebas, aprobaciones y validación de calidad, marcada por una fuerte curva de aprendizaje.

A mediados de 2025, la empresa avanzó a la etapa final de desarrollo y comenzó a utilizar el nuevo combustible, presentado como una alternativa al etanol producido a partir de caña de azúcar y maíz, actualmente predominante en la matriz energética brasileña.

Facilidad de acceso a las materias primas.

Consultado sobre la disponibilidad de insumos para el proyecto, el director explicó que el rol de la empresa en la gestión de residuos industriales facilita el acceso a las materias primas necesarias.

“Tenemos grandes contratos tanto con la industria de alimentación como con la de bebidas. Realizamos toda la logística de recogida, ya sea dentro de la propia industria o postconsumo”, afirmó.

Según él, el modelo se basa en una cadena de economía circular, que incluye no sólo el desperdicio de alimentos, sino también la eliminación adecuada de los envases.

“Es un proyecto verde de principio a fin”, afirmó, explicando que los materiales se mantienen en circulación el mayor tiempo posible.

El ejecutivo también destacó que el sistema trae beneficios directos a los generadores de residuos, tanto en la reducción de los costos de eliminación como en la generación de créditos de carbono reportados en los informes de sostenibilidad.

“Antes, estos residuos se enviaban al compostaje, a los vertederos o incluso a la incineración, que son soluciones costosas y logísticamente complejas”, afirmó.

Del combustible a la perfumería: múltiples usos y expansión del mercado

Aunque todavía poco conocido por el consumidor final, el etanol producido a partir de residuos ya empieza a llegar a diferentes mercados, como el de combustibles, productos de limpieza y perfumería.

Según Estevam, la estrategia actual no se centra sólo en la venta directa de combustible, sino en estructurar una cadena de distribución más amplia.

“Pensamos en solucionar esto de manera que la legislación permita la venta directa, es decir, que la unidad de producción pueda vender directamente a las gasolineras”, dijo.

En este contexto, la empresa ya opera una estación en Nova Odessa (SP), utilizada para abastecer la flota interna y reducir parcialmente el uso de combustibles fósiles.

“Nuestra idea es expandirnos. Sólo una parte de la producción va a la estación, el resto se utiliza para otros fines, como alcohol de limpieza, perfumería o etanol neutro”, explicó.

Además de la sostenibilidad, el ejecutivo destacó la competitividad del producto en términos de precio.

“El valor del etanol procedente de residuos industriales es muy competitivo. El ahorro en el proceso productivo, especialmente en la gestión de residuos, reduce costes y hace más atractivo el producto final”, afirmó.

Según él, el precio final tiende a mantenerse cercano al que se cobra en las estaciones de servicio, con variaciones en función de los márgenes aplicados por los distribuidores.

El director también mencionó indicadores de productividad en las diferentes rutas productivas. Mientras que el etanol de la caña de azúcar genera alrededor de 80 litros por tonelada y el maíz alcanza aproximadamente los 380 litros, el etanol producido a partir de residuos de alimentos puede alcanzar los 400 litros por tonelada en condiciones específicas.

En el segundo semestre de 2025, el proyecto alcanzó alrededor de 600 toneladas de residuos mensuales disponibles para procesamiento, lo que resultó en una producción de aproximadamente 250 mil litros de nuevo etanol.

“El etanol es un legado. Es algo que Brasil necesita explorar aún más, especialmente con nuevas matrices”, dice el director.

Estructuras industriales y competencia en el mercado de combustibles.

El ejecutivo también destacó la viabilidad de que Brasil avance en la expansión de nuevas rutas de producción de etanol, aumentando la competitividad frente a modelos ya consolidados en el país.

“Somos uno de los mayores productores de alimentos del mundo, también de alimentos industrializados. Esto representa casi el 10% del PIB. Entonces tenemos un escenario favorable y una legislación que favorece al sector”, afirma.

Pese al entorno favorable, el ejecutivo reconoce que la competencia sigue siendo un desafío para iniciativas en fase de consolidación y poco conocidas por el público general.

“Con la voluntad y la descentralización que trae este proyecto, las empresas empezarán a mirar más. La tendencia es que esto gane escala y surjan nuevas oportunidades en otros estados, aunque la producción de etanol todavía está muy concentrada en São Paulo, impulsada por la caña de azúcar”, afirmó.

*Bajo la supervisión de Luciana Franco

Maira Alfaro

Maira Alfaro se desempeña como editora con formación en periodismo adquirida en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Destaca por su mirada precisa, sensibilidad narrativa y capacidad para abordar la actualidad con equilibrio, contexto y atención a los detalles relevantes.

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