La tecnología en la industria alimentaria ayuda a reducir los residuos hasta un 50%

El desperdicio de alimentos sigue siendo uno de los principales desafíos globales en la cadena de producción y ha estado presionando a las empresas del sector a invertir en tecnología para aumentar la eficiencia operativa y reducir las pérdidas.
Según una encuesta de Avery Dennison, el coste global del desperdicio de alimentos podría alcanzar los 540.000 millones de dólares en 2026, debido principalmente a fallos en la logística, la distribución y la gestión de inventarios.
En Brasil, el escenario también es preocupante. Datos del Pacto contra el Hambre indican que el país desperdicia alrededor de 55,4 millones de toneladas de alimentos al año, lo que equivale aproximadamente al 30% de la producción nacional.
Ante este escenario, los sistemas integrados de gestión y análisis de datos comenzaron a ganar protagonismo dentro de la industria alimentaria, especialmente en operaciones que trabajan con productos perecederos y de alta rotación.
Las empresas del sector han estado adoptando ERP y plataformas de automatización para mejorar la previsibilidad de la demanda, el control de inventario y la planificación de la cadena de suministro. Según Alan Gomes, director del Grupo SPS Minas y especialista en soluciones SAP, uno de los mayores obstáculos sigue siendo la falta de integración de la información.
“Muchas empresas no saben exactamente dónde se produce el desperdicio. Cuando se pueden integrar datos en un sistema robusto, se puede predecir mejor la demanda, planificar las compras y evitar excesos o desabastecimientos”, afirma.
Los avances tecnológicos ya están empezando a producir resultados concretos en algunas operaciones industriales. En Grupo Farina, holding responsable de marcas como Pita Bread, Reali Pães y Tá Pronto, el uso de soluciones SAP permitió reducir hasta un 50% las pérdidas operativas en ciertos procesos, según la empresa.
Con unidades en Jarinu y Atibaia, en el interior de São Paulo, el grupo actúa con un modelo de producción de alta escala y suministro continuo de insumos perecederos. Sólo en 2025, la empresa afirma haber superado la marca de 458 millones de envases producidos.
En este contexto, el control operativo se ha vuelto estratégico para evitar despilfarros y mejorar los márgenes.
Según Daniel Carvalho, gerente de tecnologías de la información del Grupo Farina, antes de la implementación de soluciones integradas, había menos visibilidad sobre los indicadores operativos y dificultades para integrar la gestión de producción y materiales.
“Los principales desafíos estaban relacionados con la falta de métricas estructuradas y la dificultad de integrar producción e inventario. Esto dificultaba la medición de pérdidas y eficiencia”, afirma.
La transformación comenzó en 2012, con la adopción de sistemas SAP, pero ha ganado intensidad en los últimos años, con el uso más estratégico del análisis de datos y la automatización de procesos.
Además de monitorear la producción y los inventarios, la empresa comenzó a automatizar las decisiones de compra y la planificación de suministros, reduciendo las fallas operativas y aumentando la previsibilidad.
Según el Grupo Farina, entre 2020 y 2023 la empresa registró su mayor ciclo de crecimiento, impulsado por la integración de operaciones y la profesionalización de la gestión. Actualmente, el grupo cuenta con tres unidades operativas y factura más de R$ 300 millones.
El movimiento sigue una tendencia más amplia en la industria alimentaria, que ha estado acelerando las inversiones en digitalización dada la necesidad de ganar eficiencia en un entorno de altos costos y márgenes presionados.
Además de reducir las pérdidas, los expertos señalan que el uso de la tecnología también fortalece la trazabilidad, la sostenibilidad y el control de calidad en toda la cadena productiva.
Para Alan Gomes, los residuos ya no son sólo una cuestión operativa y se han convertido en una posición estratégica dentro de las empresas. “Quien puede controlar mejor los datos gana en eficiencia, competitividad y sostenibilidad en toda la cadena”, afirma.



