El País

Dogmatismo y torpeza obligan a Milei a salir de una ola ganadora

El (supuesto) fin de la guerra en Irán es una mala noticia para la administración del presidente Javier Milei. Esto puede parecer contradictorio: el aumento de los precios del combustible que ejerció presión sobre los precios no ayudó a las políticas antiinflacionarias del gobierno. Pero en conjunto, contando los costos y beneficios, el hecho de que Argentina sea ahora un país exportador de petróleo inclina la balanza hacia la noción de que los precios más altos son buenos y no malos.

El dato clave de ese argumento es que, por primera vez desde que se tiene registro, la energía (y subsidiariamente la minería) generaron tantos ingresos para el país como la agricultura en los primeros cuatro meses del año: poco más de 8 mil millones de dólares cada uno. Esto explica otros dos puntos de datos que son cruciales para el futuro inmediato del gobierno: las reservas del Banco Central están en su nivel más alto desde 2019 y las calificaciones de riesgo país en su nivel más bajo desde 2018. La matemática es simple: los acreedores ven más efectivo disponible para pagarles.

Esta es una noticia formidable para la administración de Milei y muy especialmente para el ministro de Economía, Luis Caputo, quien puede dejar de lado uno de sus mayores temores: enfrentar una corrida del peso como la que sufrió –y a la que casi sucumbió– en el período previo a las elecciones de mitad de período de 2025. Un precio del petróleo más bajo, más cercano al que era antes de que el Estrecho de Ormuz se convirtiera en un arma de guerra, compensa sólo parcialmente el nuevo flujo de dólares estadounidenses hacia el país, que ahora es estructural y llegó para quedarse.

Sólo mejorará. Horacio Marín, presidente y director ejecutivo de YPF, es un ex tenista profesional y fanático de todos los tiempos, pero podría pasar a la historia como el Lionel Scaloni del sector energético nacional de Argentina. La enorme formación geológica de Vaca Muerta continúa dando resultados impresionantes, y solo mejorará: YPF está liderando a otros actores estrella de la industria en una empresa conjunta llamada Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), un conducto que aumentará aún más la capacidad exportadora del país. El proyecto está a tiempo para ser inaugurado a principios del próximo año, justo a tiempo para que Milei obtenga un puñado de dólares extra para alimentar su economía de reelección.

La siguiente pregunta es ¿qué puede detener a Milei? La respuesta es muy sencilla: el extremismo programático y la torpeza política de Milei.

El extremismo parece arraigado en el diseño del programa. Esta semana, el gobierno aprobó la petición de un importante proyecto cuprífero llamado Vicuña en San Juan para ingresar al esquema de incentivos a la inversión RIGI de Milei para grandes inversionistas. RIGI otorga al proyecto impuestos más bajos, acceso total al mercado de divisas para repatriar fondos y más libertad para importar bienes, entre otros beneficios, por un período de 30 años. Justo cuando los burócratas del gobierno estaban dando su visto bueno a la solicitud de Vicuña, en San Juan se conoció la noticia de que la empresa estaba importando una “ciudad” modular de 2.500 camas para albergar a sus cientos de trabajadores cerca de la mina. Se trata de un gasto de 50 millones de dólares en un proyecto de 18 mil millones de dólares. Según se informa, la contratación de una empresa china le ahorró a la empresa 12 millones de dólares.

Estas convocatorias comerciales no están cayendo bien entre los proveedores locales –y los trabajadores– y tarde o temprano pueden perjudicar la licencia para operar de la que disfrutan los proyectos mineros o energéticos, tanto cuando se evalúan a nivel provincial como nacional. Pero la administración Milei no está ahí para dirigir el capitalismo en ninguna dirección particular.

La torpeza política también es cada vez más un lastre para Milei. La terrible experiencia de Manuel Adorni es la punta del iceberg del último ejemplo, pero el riesgo real es que se convierta en algo aún más dañino, como una división en la ya inestable coalición gobernante (si es que alguna vez hubo una). Milei se está despojando de parte de su reputación al mantener en el cargo a una persona a la que todo el país ha visto mentirle en la cara durante tres meses, tratando de justificar cómo pasó de la pobreza a la riqueza mientras estuvo en el cargo.

Algunas personas cercanas al presidente dicen que a menudo parece más centrado en su futuro una vez que deja el cargo que en el destino cotidiano de su administración. ¿Significa esto que no está seguro de buscar la reelección, como se discutió aquí recientemente? No necesariamente, pero es difícil explicar por qué se bajaría de una ola ganadora sin ningún motivo.

Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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