Gobierno de Milei envía al Congreso proyecto de ley de transparencia del lobby

El gobierno del presidente Javier Milei envió al Congreso un proyecto de ley que regularía las actividades de lobby y aumentaría la transparencia en torno a los esfuerzos de empresas, consultores e intermediarios para influir en la toma de decisiones públicas en Argentina.
La iniciativa, denominada por los funcionarios “Ley de Lobby”, fue presentada a la Cámara Baja esta semana junto con el plan de incentivos a la inversión ‘Super RIGI’ propuesto por el gobierno, parte de un paquete más amplio de reformas económicas e institucionales promovidas por la administración de La Libertad Avanza.
El proyecto de ley de lobby busca establecer reglas que regulen la gestión de intereses privados ante funcionarios gubernamentales y legisladores, abarcando intentos de influir en la legislación, licitaciones públicas, concesiones, subsidios y beneficios fiscales.
Según el texto, la actividad de lobby tendría que registrarse a través de un registro público digital obligatorio. Se exigiría a los individuos y empresas que participan en el lobby que revelen los intereses que representan, mientras que los altos funcionarios públicos y los legisladores tendrían que publicar registros de reuniones y contactos con los lobbystas.
La propuesta fue firmada por Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior, Diego Santilli, y la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Oliva. Aunque fue presentado durante el fin de semana, ingresó formalmente al Congreso el miércoles y ahora se espera que sea asignado al debate del comité.
“El objetivo es garantizar la publicidad y la transparencia en los procesos de toma de decisiones dentro de los poderes Ejecutivo y Legislativo”, se lee en el borrador del proyecto de ley.
Desde que asumió el cargo en diciembre de 2023, el presidente Milei ha expresado periódicamente su preocupación por los intereses extranjeros y sus actividades en Argentina. Ha vinculado tales esfuerzos con la prensa negativa, criticando a menudo la cobertura mediática de su administración.
Los funcionarios gubernamentales argumentan que los cambios reducirían los conflictos de intereses y proporcionarían una supervisión más clara de cómo los actores privados buscan dar forma a las políticas públicas.
Uno de los elementos centrales del proyecto de ley es la creación de un “Registro Público de Gestión de Intereses”, que abarque el lobby relacionado con legislación, decretos, adquisiciones públicas, concesiones, permisos, licencias, subsidios, asignaciones presupuestarias y regímenes fiscales promocionales.
Se exigiría a los lobistas que presentaran informes de actividad trimestrales detallando las reuniones, los clientes y los temas discutidos. El registro incluiría la fecha, hora y formato de cada contacto, el departamento gubernamental involucrado y un resumen de los asuntos abordados.
El proyecto de ley se aplicaría a las reuniones en las que participen el presidente, el vicepresidente, los ministros, los secretarios de Estado y otros altos funcionarios con poderes de toma de decisiones. En el Congreso, los senadores, diputados, altas autoridades administrativas y asesores involucrados en contactos de lobby también estarían sujetos a obligaciones de divulgación.
A los ex funcionarios públicos se les prohibiría realizar actividades de lobby durante dos años después de dejar el cargo.
La propuesta también introduce requisitos más estrictos para las empresas y organizaciones que actúan como lobistas, incluida la prueba de registro legal y la divulgación de clientes o beneficiarios cuando corresponda. Los lobbistas extranjeros tendrían que declarar su estatus tanto al registrarse como durante cualquier contacto oficial.
Las actividades periodísticas y la difusión general de información estarían exentas del régimen siempre que no tengan como objetivo influir en una decisión pública específica, según el proyecto de ley.
El proyecto de ley establece sanciones que van desde multas equivalentes a 500 salarios mínimos hasta la inhabilitación permanente para realizar actividades de lobby. También crea sanciones penales para la representación clandestina de intereses extranjeros, con penas de prisión de entre seis meses y tres años.
Argentina carece de una ley nacional integral sobre lobby, aunque existen algunas obligaciones de divulgación a través de regulaciones de ética y acceso a la información. Sistemas de transparencia similares operan en países como Estados Unidos, Canadá y varios estados miembros de la Unión Europea.
El gobierno aún no ha indicado cuándo espera que el proyecto de ley sea debatido en comisión o sometido a votación en el pleno.
– TIMES/NA/PERFIL



