Ciencia y Tecnología

Nueva carrera espacial: ¿Por qué Estados Unidos y China miran a la Luna?

La misión Artemis II, lanzada recientemente por Estados Unidos, marca el regreso de la humanidad a la Luna después de más de 50 años, inaugurando lo que los expertos llaman una “nueva carrera espacial”. Esta vez, sin embargo, la disputa no es entre Estados Unidos y la Unión Soviética, como ocurrió durante la Guerra Fría, sino entre Estados Unidos y China.

La actual misión envió hacia la Luna a cuatro astronautas, que no aterrizarán en la superficie lunar, sino que recorrerán su órbita, llegando al punto más alejado que la humanidad ha estado de la Tierra: la cara oculta de la Luna.

Durante este viaje, los astronautas estarán sin comunicación con la Tierra durante aproximadamente 45 minutos, en una misión que debería durar unos 10 días.

Intereses estratégicos en la exploración lunar

El objetivo final del programa Artemis es establecer una base lunar permanente, donde será posible extraer recursos valiosos como helio, hidrógeno y agua congelada. Estos elementos podrían servir como punto de partida para futuras misiones espaciales, incluidas posibles exploraciones a Marte.

La disputa entre las potencias tiene motivaciones que van más allá de la ciencia.

La exploración minera en la Luna es uno de los principales intereses, pero también hay aspectos de defensa nacional. Las bases lunares podrían eventualmente usarse para proteger territorios en la Tierra, ofreciendo una ventaja estratégica a quien primero establezca una presencia permanente en el satélite.

Otro punto crucial en esta carrera espacial es que la potencia que llegue primero tendrá la mayor capacidad para dar forma a las reglas de la exploración lunar.

Aunque el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 establece que el espacio es patrimonio de la humanidad, en la práctica, quien establezca una presencia primero tendrá importantes ventajas a la hora de explotar los recursos disponibles.

Diferentes modelos de exploración espacial

Mientras Estados Unidos desarrolla su programa espacial a través de asociaciones público-privadas, en las que participan empresas como SpaceX, Blue Origin y Lockheed Martin, China adopta un modelo más centrado en el Estado.

Donald Trump ordenó a la NASA concentrar esfuerzos en llevar nuevamente astronautas a la Luna, con el objetivo de que esto suceda antes de 2030, adelantándose a los chinos.

La misión actual, Artemis II, es la segunda fase del programa, la primera de las cuales sólo implicó probar el barco sin tripulación.

Esta fase prueba los sistemas de soporte vital de la nave espacial, allanando el camino para futuras misiones que efectivamente llevarán humanos a la Luna nuevamente.

A pesar del entusiasmo generado por la misión, especialmente entre las nuevas generaciones que siguen por primera vez un viaje tripulado a la Luna, hay críticas relacionadas con los elevados costes del programa espacial estadounidense, que consume miles de millones de dólares en un momento en el que muchos problemas terrestres exigen atención y recursos.

Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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