Decreto de las grandes tecnológicas: falta claridad en las reglas, dice un experto

El gobierno federal publicó dos decretos que establecen nuevas reglas de responsabilidad para las plataformas digitales, introduciendo un modelo en el que las grandes tecnológicas se vuelven corresponsables de la difusión de contenidos considerados delitos graves en las redes sociales.
Para Arthur Igreja, especialista en tecnología e innovación, las medidas, pese a abordar temas relevantes, carecen de criterios claros y objetivos.
En una entrevista con Horario de máxima audiencia de CNNIgreja destacó que los decretos no pasaron por el Congreso Nacional y, por lo tanto, no siguieron el trámite de un proyecto de ley. Según él, las medidas mezclan agendas ampliamente apoyadas por la población con temas considerados subjetivos, lo que representa un problema central en la nueva regulación.
Corresponsabilidad e inversión de modelos
Hasta la publicación de los decretos, las redes sociales sólo estaban obligadas a eliminar contenidos tras una decisión judicial. “Imagínense que un usuario necesita acudir a un tribunal, necesita tener una respuesta favorable, y ahí es cuando la red social será notificada y ahí será cuando eliminará ese contenido”, explicó Igreja. Con los nuevos decretos se invierte este modelo y las plataformas pasan a tener una especie de corresponsabilidad directa.
El experto reconoció que algunos de los temas tratados en los decretos son incuestionables. Los contenidos relacionados con la autolesión y el suicidio, por ejemplo, son ampliamente rechazados por la sociedad.
Sin embargo, la inclusión de delitos como “golpe de Estado” y “amenazas a la democracia” en el mismo conjunto de prohibiciones plantea interrogantes. “La pregunta es ¿dónde está esa línea golpista? ¿Dónde empieza una publicación a ser una afrenta a la democracia?”, preguntó Igreja.
El modelo de negocio de las grandes tecnologías y el riesgo de censura
Consultado sobre la posibilidad de que las plataformas digitales actúen de forma más proactiva a la hora de eliminar contenidos sin incurrir en censura, Igreja señaló dos obstáculos. El primero se refiere al propio modelo de negocio de las grandes tecnologías, que, según él, está estructurado para maximizar la audiencia y la participación.
“El sistema de incentivos no tiene ningún compromiso con la verdad ni con la lucha contra las noticias falsas”, afirmó.
El segundo problema, reforzado por el experto, es precisamente la ausencia de criterios objetivos en los decretos. Para la Iglesia, si las reglas estuvieran claramente definidas, las plataformas podrían justificar las eliminaciones de forma transparente para el público. “Pero no tenemos los criterios y el decreto no ayuda en eso”, afirmó.
También señaló que la Agencia Nacional de Protección de Datos (ANPD) será la encargada de realizar evaluaciones conjuntas sobre el cumplimiento de las normas, sin que se puedan analizar las publicaciones individuales, lo que, en su opinión, genera aún más incertidumbre sobre los criterios de sanción y multas para las plataformas.
Preocupación por el ciclo electoral
Church expresó su preocupación adicional por el hecho de que los decretos se publicaron en 2026, año electoral. Según él, en este contexto se produce una inevitable “sombra de responsabilidades y conceptos” en la regulación de los medios digitales.
El experto recordó que Brasil tiene un tribunal electoral dedicado exclusivamente al proceso electoral, y que ese organismo debe tener soberanía sobre la materia. “Estamos aquí en la precámara del proceso electoral y tendremos esta sombra”, advirtió.
Para el experto, en lugar de aportar más claridad, los decretos tienden a generar una nueva ola de judicialización, precisamente el problema que deberían ayudar a evitar. “Todo esto conlleva el riesgo de una judicialización de último momento”, concluyó Igreja.



