En sus fábricas de toda Europa transformaron cenizas tóxicas en briquetas para barbacoa

Cenizas tóxicas transformadas en briquetas de barbacoa o fertilizante: he aquí la receta que ha hecho triunfar a un grupo criminal desmantelado este martes por la policía italiana. Diecinueve personas y tres empresas son objeto de esta investigación en el marco de una operación llevada a cabo en Italia, Austria, Alemania, Croacia, Serbia y Suiza, indicó la policía italiana en un comunicado.
Doce de las diecinueve personas fueron arrestadas y una fábrica en Alto Adige (norte de Italia) fue incautada, tras esta investigación denominada “Carbón de los Alpes” que duró cuatro años, dijeron. Interrogada por la AFP, la policía no precisó la nacionalidad de las personas detenidas o objeto de la investigación.
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El plan, que habría proporcionado a las dos empresas italianas implicadas “un beneficio ilícito de varios cientos de miles de euros”, consistía en transformar cenizas que contenían niveles ilegales de contaminantes en productos como briquetas para barbacoa, fertilizantes para el suelo o aditivos destinados a la alimentación animal y hormigón, según el comunicado.
Estas cenizas proceden de un proceso de pirogasificación que consiste en calentar residuos orgánicos a alta temperatura en una atmósfera sin oxígeno para transformarlos en gas. Tenían concentraciones de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) superiores a los límites legales, dijo la policía.
Las fábricas de Croacia y Serbia producían briquetas a partir de estas cenizas tóxicas, mientras que las plantas de Alemania y Austria las utilizaban con fines agrícolas.
La investigación también apunta a “directores y funcionarios” de la agencia provincial de medio ambiente de Bolzano, capital del Alto Adigio. Habrían “desempeñado un papel esencial de apoyo, protección y facilitación de la tarea de los directivos de las empresas en el centro de la investigación”, escribió la policía, que los acusó de haber “dado una apariencia de legalidad a esta actividad”.
Según la policía, trabajaron para promover entre los políticos interpretaciones favorables de las normas para las fábricas en cuestión, retrasar la aplicación de sanciones y sugerir formas de eludir las prohibiciones a través de canales administrativos.
“Estos funcionarios no eran figuras marginales; en realidad, sin su contribución técnica e institucional, capaces, sobre el papel, de transformar los residuos tóxicos en un “subproducto”, el sistema no habría podido resistir las inspecciones y los controles nacionales y europeos”, estimó además la policía.


