Macron, Meloni, Sánchez, Merz… ¿Quién es, “seguramente”, el líder europeo más fuerte en inglés?

“Esto es una total falta de respeto”, dijo el lunes Emmanuel Macron para poner fin al alboroto que reinó en la sala durante el primer día de la cumbre franco-africana en Kenia. Su intervención desató bastantes comentarios, una buena cantidad de comentarios divertidos sobre su acento y hasta algunos covers musicales en las redes sociales. Sin embargo, según los especialistas, el presidente francés se encuentra en un buen nivel, en todo caso por encima de sus homólogos europeos.
Ya no podemos contar las ocasiones en que el jefe de Estado francés habló en inglés, durante discursos formales bien escritos o en discursos más espontáneos. En este último caso, esto es lo que ocurrió el lunes, en Kenia, cuando ordenó a un público disipado salir a charlar. Si no hay nada que decir en cuanto a fondo o forma, su “acento francés”, en cambio, salta a la vista.
“Excelente gramática” y “muy buen vocabulario”
El centro de formación de idiomas, centro americano, ya había evaluado el nivel de inglés de Emmanuel Macron estudiando una entrevista concedida a la cadena británica BBC. Su “dominio del idioma” fue elogiado por el instituto, así como su “vocabulario preciso y colorido”. El pívot estadounidense también destacó “su acento francés”, calificado como “ni británico ni americano”, denominado “acento del Atlántico medio”.
En general, son las mismas conclusiones que Adrien Jourdan, director de la academia “Yo hablo, hablo”, extrajo del análisis de otros discursos de Emmanuel Macron. “Es fácil de entender pero hay muchos errores de pronunciación”, asegura. Por ejemplo, “pronuncia ‘graves’ (tumbas) como la palabra ‘huelga’, es bastante gracioso para un presidente”, ríe el profesor. Sin embargo, todavía le otorga el nivel “C1”, muy avanzado, por “su gran gramática, su muy buen vocabulario y su buena sintaxis”.
En definitiva, nada que ver con sus predecesores como Jacques Chirac y su “déjenlos ir, déjenlos hacer”, François Hollande y su “podéis hacer lo que queramos hacer”, o incluso Nicolas Sarkozy y su “perdón por la hora” cuando habla del tiempo… A nivel de otros líderes de países europeos, ha habido cosas peores, o al menos igual de malas. El ex presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, era tan malo con el inglés que le pagaron lecciones durante un año por 13.000 euros, de forma gratuita. En 2014, Donal Tusk, entonces primer ministro polaco, fue a Malta para aprender el idioma de Shakespeare antes de asumir la presidencia de la UE.
“Renovación generacional”
“Hoy no pienso en ningún líder europeo que no hable inglés”, asegura Bruno Cauvrai, investigador del CNRS, CEVIPOF y profesor de Sciences-Po. “Hay un efecto de relevo generacional de los líderes europeos y un efecto de la globalización que les ofrece más oportunidades para comunicarse entre sí en inglés”, continúa. Así, con Pedro Sánchez, España tiene su primer líder bilingüe. El canal de YouTube Breakout business english reconoce que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, tiene un vocabulario excelente, aunque comete algunos errores en su inglés bastante formal y académico. En 2025, durante una entrevista en la Casa Blanca con el presidente estadounidense, la canciller alemana Friedrich Merz fue felicitada por su nivel de inglés por Donald Trump, quien también tiene algunos problemas con su lengua materna.
“Los más fuertes son los líderes del norte de Europa, cuyo acento podría incluso hacer dudar de que no sean británicos”, afirma Bruno Cauvrai. El presidente finlandés, Alexander Stubb, por ejemplo, habla seis idiomas, entre ellos inglés y francés con fluidez. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, también domina perfectamente el inglés, como comprobamos durante la crisis entre su país y Estados Unidos por Groenlandia.
Nuestro dossier temático sobre la lengua inglesa.
La mayoría de los líderes europeos tienen, lógicamente, un fuerte acento de su país cuando hablan inglés. ¿Emmanuel Macron más que los demás? “Es cierto que tiene un fuerte acento francés, pero creo que lo juega un poco”, opina Bruno Cautres. “Es algo que le acerca a los franceses, entre los franceses, nosotros mismos nos burlamos de nuestra forma de hablar inglés”, añade.


