Sólo tres estados cuentan con un plan vigente contra el trabajo infantil

Sólo Maranhão, Paraíba y Rio Grande do Sul tienen vigentes planes decenales para combatir el trabajo infantil. En las otras 24 unidades de la federación, estos documentos están desactualizados, en preparación o actualización, pendientes de publicación o aún no existen..
Los datos fueron presentados este miércoles (22) por el Foro Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Adolescente en el Trabajo (FNPETI), en un estudio inédito Mapeo de Planes Estatales y Distritales para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección al Adolescente en el Trabajo.
Los planes estatales definen responsabilidades de los poderes públicos, establecen metas y juegan un papel estratégico en la articulación de áreas para promover y garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes.
La secretaria ejecutiva de la FNPETI, Katerina Volcov, destacó que, en las tres unidades de la federación que desarrollaron los actuales planes de lucha contra el trabajo infantil, hubo una convergencia de la voluntad política del Estado y la acción política e influencia de la sociedad civil.
Katerina Volcov también detalló, en una entrevista con que, entre los factores que llevan a la omisión de otros estados y del Distrito Federal, se encuentran barreras políticas a nivel estatal, marcadas por la baja prioridad política atribuida al tema, la baja articulación e intersectorialidad de las secretarías estatales y la reducción del apoyo gubernamental.
Cita también el debilitamiento de la sociedad civil organizada y los períodos de paralización de los foros estatales que, a su vez, llevan a cabo el control social de los planes.
Según la FNPETI, el estudio “destaca debilidades en la implementación, seguimiento y continuidad de estas políticas públicas en los estados y el Distrito Federal”.
El representante del foro nacional destaca que la falta de un plan vigente impacta más directamente a niños y adolescentes de tres maneras: invisibilidad y desprotección continua, acciones aisladas e ineficientes e incapacidad de respuesta.
“Sin una planificación y un seguimiento continuos, las iniciativas no pueden evaluarse ni medirse sus resultados, además de reducir la capacidad de respuesta a las diferentes formas de trabajo infantil presentes en las regiones del estado o del Distrito Federal”, afirmó la secretaria ejecutiva de la FNPETI, Katerina Volcov.
Katerina Volcov, secretaria ejecutiva del Foro Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección de los Adolescentes en el Trabajo. Foto: Katerina Volcov/ Archivo personal
Falta de seguimiento
La publicación también llama la atención sobre el hecho de que El 76,9% de los 27 foros estatales afirman que no pueden controlar periódicamente si las pocas acciones existentes están dando resultados.
La encuesta concluye que la falta de seguimiento sigue siendo uno de los principales desafíos en este ámbito. Y, sin una planificación y un seguimiento continuos, aumentan las dificultades para actualizar los planes, definir indicadores, llevar registros de las acciones desarrolladas e institucionalizar procesos de evaluación continua.
Además, las iniciativas tienden a dispersarse, volverse más vulnerables a los cambios de gestión y perder la capacidad de responder a diferentes formas de trabajo infantil.
Desafíos
El estudio destaca los desafíos estructurales del propio sector público en la lucha contra el trabajo infantil. Entre ellos se encuentran:
- falta de planificación;
- discontinuidad administrativa;
- recursos financieros y humanos insuficientes;
- rotación del equipo;
- dificultades de articulación entre diferentes órganos;
- falta de mecanismos permanentes de seguimiento y evaluación.
El representante del foro nacional entiende que es posible proteger de la discontinuidad las políticas de lucha contra el trabajo infantil a través de garantías legales y presupuestarias.
Katerina Volcov defiende que el tema se transforme en política de Estado, a través de leyes, decretos y planes de largo plazo, con la garantía de un presupuesto público que asegure la continuidad de iniciativas, acciones y programas, independientemente de gestión o partido político. También menciona el trabajo integrado y el control social.
“Es fundamental el fortalecimiento de órganos, secretarías y consejos de derechos y la integración de diferentes áreas, como educación, salud, trabajo y generación de ingresos, sistema de Justicia y supervisión, que pueden y deben trabajar de manera coordinada e intersectorial. Finalmente, la acción de la sociedad civil organizada es fundamental para el control social de estas políticas y, por tanto, puede y debe incidir en el seguimiento, evaluación y continuidad de las políticas”.
Exploración en entornos digitales
EL Mapeo de Planes Estatales y Distritales para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección al Adolescente en el Trabajo Aún se advierte la naturalización del trabajo infantil en todo el país y el surgimiento de nuevas formas de explotación de niños, niñas y adolescentes, especialmente en entornos digitales, como las redes sociales.
Para proteger a los niños y adolescentes en el entorno digital, la legislación brasileña actualizó el Estatuto del Niño y del Adolescente (ECA), a través de la ECA Digital, vigente desde marzo de este año. Entre las medidas previstas, establece normas para la actividad artística de niños y adolescentes.
Además de ECA Digital, la Resolución nº 687/2026, del Consejo Nacional de Justicia (CNJ), creó el Banco Nacional de Permisos para la Actividad Artística de Niños y Adolescentes (BNAC).
Como defensora de la protección de los niños y adolescentes en el trabajo, Katerina Volcov explica que El trabajo infantil en el entorno digital es un desafío reciente que requiere atención urgente y un debate articulado..
Propuestas de solución
El mapeo propone la aplicación del IV Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección de los Adolescentes en el Trabajoelaborado por la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti), como un modelo completo, con metas, indicadores y estrategias, para ayudar a los estados y al Distrito Federal a crear o actualizar sus propios planes estatales.
El documento nacional debe adaptarse a la realidad específica de cada unidad federativa, con especificidades como trabajos agrícolas, mendicidad o actividades en zonas costeras.
“Cada plan estatal debe partir de un diagnóstico y responder a las exigencias concretas de ese Estado”, afirma Katerine.
Además, los estados deben crear comisiones estatales conjuntas, con el gobierno y la sociedad civil, y garantizar presupuesto y recursos humanos para desarrollar sus planes de respuesta.
Niños y jóvenes como parte de la solución
Sólo el 30,8% de los foros estatales y distritales para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil reportaron participación activa de los adolescentes.
Katerina Volcov explica que la baja participación se debe a la falta de una educación en derechos humanos consolidada en la formación de todos los niños y adolescentes del país.
El estudio señala la necesidad de fortalecer el protagonismo de este público en los espacios de discusión y la construcción de políticas encaminadas a garantizar sus derechos.
Para cambiar esta realidad, se crearon comités de participación adolescente (CPA) en Conanda, en los consejos estatales y en los foros estatales para erradicar el trabajo infantil. El especialista sostiene que la participación de este público debe adaptarse a la capacidad de cada grupo de edad, con cambios en el currículo de educación básica.
“Es necesario que, en el currículo escolar de Educación Básica, de manera transversal, se orienten los derechos humanos en las aulas, para que más niños, niñas y adolescentes conozcan sus derechos y participen en la vida pública, en la medida de sus capacidades físicas e intelectuales relativas a su edad”, dijo.
escenario brasileño
La Encuesta Nacional Continua por Muestra de Hogares (PnadC) sobre el trabajo de niños y adolescentes de 5 a 17 años revela que, a finales de 2024, había alrededor de 1,65 millones de niños y adolescentes en trabajo infantil en Brasil. La cifra significa un aumento de 34 mil casos (2,1%) respecto a 2023, a pesar de una reducción del 21,4% entre 2016 y 2024. Los datos fueron recogidos por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
La misma encuesta del IBGE revela que 586 mil niños y adolescentes siguen siendo víctimas del trabajo infantil en sus peores formas, según la Lista de las Peores Formas de Trabajo Infantil (Lista TIP), establecida por el Decreto nº 6.481/2008, que reglamentó los términos del Convenio 182 de la OIT, definiendo 93 peores formas de trabajo infantil.
Brasil también es signatario de la meta número 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas (ONU), en la que, entre otros compromisos, el país se compromete a garantizar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil.

