Una sanción rarísima… Por eso un senador del Mosela fue “excluido” de las sesiones durante dos semanas

Esta es la sanción más severa prevista por las normas del Senado. La Oficina de la Alta Asamblea pronunció por unanimidad una “censura con exclusión temporal” contra la senadora del Mosela Christine Herzog, miembro del grupo centrista Unión.
La electa tendrá prohibida la entrada al Palacio de Luxemburgo durante quince días de reuniones públicas y deberá recibir formación para “ejercer mejor sus funciones como empleadora”. Sobre todo, se verá privada de la mayor parte de sus asignaciones senatoriales durante seis meses. O una pérdida total de salario de unos 32.000 euros, calcula un funcionario del Senado.
¿Pero por qué una sanción tan dura? El senador está acusado de “acoso moral” contra un colega, de “violación especialmente grave por parte del senador del principio ético de dignidad” y de “probidad”, señala el Senado en su decisión.
Un informe en primavera.
El caso comenzó con una denuncia presentada a principios de primavera por este empleado, que desde entonces se encuentra de baja por enfermedad. Después de una investigación disciplinaria y varias audiencias realizadas en las últimas semanas, el Comité de Ética del Senado identifica hechos que van mucho más allá. Christine Herzog habría “permitido a sabiendas que su compañera ejerciera una autoridad de facto sobre sus colegas parlamentarios”, señala la Oficina en su decisión. Este “compañero”, se indica en la cámara alta, fue durante un tiempo colaborador parlamentario del senador y ya había sido objeto, en 2022, de revelaciones de Marianne.
El semanario lo acusó en particular de haber utilizado los recursos del Senado para “recaudar patrocinios” a François Asselineau, presidente de la Unión Republicana Popular (UPR), con vistas a las elecciones presidenciales. El procedimiento disciplinario del Senado revela también que este hombre “se benefició de los medios del Senado” para recaudar “patrocinios electorales” en el pasado.
¿Una malversación de fondos?
Su contrato laboral finalizó en 2022 ante la imposibilidad de un parlamentario de contratar a su cónyuge. Pero, en realidad, este “compañero” habría seguido gravitando en los últimos meses en torno al despacho de Christine Herzog: “Ejercía un papel jerárquico sobre los colaboradores”, explica un funcionario del Senado, hasta el punto de crear, entre otras cosas, una “sobrecarga de trabajo” que pesa sobre un colaborador.
A esta última se le ordenó, en particular, trabajar en la redacción de un libro de historia, sufriendo un “deterioro sostenible de sus condiciones de trabajo que podría afectar a su salud”, según la Oficina. También está acreditada “la implicación directa” de Christine Herzog en esta organización, añade la máxima autoridad del Senado, que evoca “hechos que pueden constituir una malversación de fondos públicos y una violación grave del principio de probidad”.
Solicitado desde el jueves por la noche, el senador no había respondido el viernes por la mañana. El grupo centrista de la Unión, del que forma parte la senadora, indicó “tomar nota de la decisión de la Mesa”, alegando disponer por el momento sólo de “informaciones fragmentarias sobre un procedimiento que concierne a la senadora y a su colega”.

