El País

‘Nuestros cuerpos contienen veneno’: un ensayo histórico investiga los peligros de los agroquímicos

Un juicio histórico en Argentina concluyó el mes pasado, el 25 de junio, en el Tribunal Oral Federal N° 2 de Rosario. Investigó las consecuencias para la salud de la fumigación de agroquímicos en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires.

A un lado de la sala se encontraban dos mujeres cuya salud se había visto afectada, que se incorporaron al caso como demandantes particulares. Del otro lado estaban sentados nueve hombres (agricultores, un agrónomo, un contratista de fumigación y funcionarios públicos) acusados ​​de contaminación ambiental.

Al final, la imagen habló con más fuerza que el propio veredicto. Todos fueron absueltos, excepto dos funcionarios municipales.

La trascendencia del juicio no reside en el fallo final, ni en el papel desempeñado por el Poder Judicial. Lo que importa es lo que reveló.

Como dijo Anabel Pomar, periodista residente en Pergamino y también afectada por las fumigaciones, el procedimiento había “puesto al descubierto una realidad contaminada”.

el juicio

Los productores agrícolas a menudo se refieren a Pergamino como el “productor” de Argentina.capital nacional de la soja” (“Capital Nacional de la Soja”) o incluso “la perla bonaerense” (“La Perla de la Provincia de Buenos Aires”).

Pero muchos residentes locales lo conocen con otro nombre más duro: “la capital del veneno” (“capital venenoso”), lo que refleja la pesada carga de salud que soportan sus vecindarios de bajos ingresos que están rodeados de tierras cultivadas intensivamente. En esas áreas, la enfermedad –y la muerte– se han convertido en parte de la vida cotidiana.

El juicio se centró en acusaciones de envenenamiento y contaminación ambiental causadas por agroquímicos y sus fumigaciones. La demanda fue interpuesta por la residente local Sabrina Ortiz, quien se unió al proceso como demandante particular luego de alegar que ella y su familia habían estado expuestos a repetidas fumigaciones aéreas y terrestres.

Los presuntos delitos examinados por el tribunal abarcaron el período comprendido entre 2011 y 2019, cuando las familias de Pergamino comenzaron a denunciar enfermedades que, según afirman, estaban relacionadas con las fumigaciones realizadas a hasta 10 metros de sus hogares, una distancia que viola las zonas mínimas de amortiguamiento establecidas por las normas municipales locales.

El proceso fue el primer juicio penal federal en Argentina que llevó ante los tribunales a todos los eslabones de la cadena agroindustrial: agricultores, agrónomos y funcionarios públicos responsables de regular dichas actividades.

Los nueve imputados eran los agricultores Mario Roces, Fernando Cortese, Víctor Tiribó y los hermanos Carlos y Hugo Sabatini; el ingeniero agrónomo José Luis Grattone; el contratista de fumigación Cristian Taboada; y dos funcionarios de la Dirección de Medio Rural de Pergamino, Guillermo Naranjo y Mario Daniel Tocalini.

La complejidad del caso quedó reflejada en los comentarios que hizo el juez Román Lanzón al leer el veredicto que absolvió a todos los acusados ​​menos a dos.

Tras reconocer que “no hay duda de que los productos fitosanitarios contaminan y dañan tanto la salud humana como el medio ambiente, y que no es lo mismo vivir cerca de campos donde se utilizan estos agroquímicos que lejos”, afirmó el juez Lanzón, antes de agregar: “Un juez penal no está aquí como un superhéroe para dar las respuestas que pide la sociedad, sino para aplicar la ley”.

Sus comentarios sorprendieron a muchos de los presentes en la sala del tribunal, así como a los partidarios reunidos frente al tribunal en el Boulevard Oroño de Rosario. También despertó los recuerdos de quienes no vivieron para ver concluir el juicio.

Entre ellos se encontraba Mónica, una niña de 11 años que falleció por leucemia aguda en 2014. Durante el proceso declaró su madre, Paola Díaz.

También se recordó a Florencia Morales, una de las primeras residentes en denunciar los efectos de los agroquímicos después de mudarse con su familia a lo que creían que sería un entorno rural más saludable, solo para encontrar que se estaban fumigando cultivos al lado de su casa. Más tarde desarrolló un cáncer que hizo metástasis en su columna y murió el 2 de mayo de 2023.

el veredicto

El tribunal finalmente encontró responsables penalmente sólo a dos acusados: los funcionarios municipales Naranjo y Tocalini, cuyas funciones incluían supervisar la regulación y el control del uso de agroquímicos en Pergamino.

Ambos recibieron penas de prisión condicional de dos años y se les prohibió ejercer cargos públicos durante cuatro años. También se les ordenó realizar dos horas de servicio comunitario no remunerado cada semana en proyectos relacionados con la salud pública y la protección del medio ambiente.

Además, los jueces solicitaron una investigación sobre la conducta del intendente de Pergamino, Javier Martínez.

En cuanto a los demás acusados, el tribunal dictaminó que las pruebas presentadas eran insuficientes para establecer responsabilidad penal. El razonamiento escrito detrás de la sentencia se publicará el 10 de agosto. Puede ser apelado.

“El impacto emocional de este veredicto ha sido enorme”, dijo al periódico Carlos Gonzalo Quintana, abogado de los demandantes. Perfil periódico.

“Pero esperaremos el razonamiento del tribunal antes de analizar la sentencia en detalle y preparar un recurso ante el Tribunal de Casación para intentar anular esta sentencia de primera instancia.

“Si tenemos que llevar el caso hasta la Corte Suprema de Argentina o la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo haremos porque se trata de violaciones de derechos ambientales”.

Testigos

Alejandra Bianco vive en el sur de Pergamino y decidió sumarse a la demanda porque las enfermedades de su familia eran muy similares a las que padecía Ortiz.

Ambas mujeres vivían lejos del centro urbano pero estaban rodeadas de tierras de cultivo donde se rociaban habitualmente agroquímicos.

“Mis hijos enfermaron cuando tenían 17 años”, dijo Bianco.

“Mi hijo mayor, Benjamín, desarrolló púrpura trombocitopénica idiopática [an autoimmune disorder in which the immune system destroys blood platelets] “Y mi hijo menor, Ignacio, desarrolló cáncer de tiroides”.

Su marido, que ya falleció, padecía cáncer de hígado y páncreas, mientras que a la propia Bianco le diagnosticaron cáncer de útero.

“No sé qué estaban pensando los jueces cuando emitieron este veredicto”, dijo. “Para mí, esto muestra una total falta de respeto. Ignoraron las voces de aquellos que ya no están aquí. Sabrina ha llevado casi toda esta lucha sola. Yo simplemente estuve a su lado”.

Ortiz presentó la denuncia que dio origen al caso en 2018 como integrante del colectivo Madres de Barrios Fumigados.

Antes de eso, había sufrido un aborto espontáneo. Posteriormente, Ortiz sufrió dos derrames cerebrales, que ella atribuye a la exposición prolongada a sustancias neurotóxicas. Las pruebas de laboratorio encontraron niveles de glifosato en la sangre tanto de Ortiz como de sus dos hijos muy por encima de lo que ella describe como límites aceptables.

Ortiz dice que soportó años de amenazas e intimidación. Un granjero supuestamente disparó a su perro, mientras sus repetidas quejas ante las autoridades quedaron sin respuesta. A finales de 2017 se graduó como abogada para poder representar tanto a su propia familia como a otras personas afectadas por las fumigaciones.

‘Nuestros cuerpos contienen veneno’

De pie afuera del tribunal después del veredicto, Ortiz se mantuvo desafiante. “La evidencia científica es abrumadora. Nuestros cuerpos contienen veneno”, afirmó.

“Esta es sólo una etapa del proceso y sabemos que este veredicto puede ser revocado. Seguiremos luchando hasta que esto se logre y dejen de enfermarnos de una vez por todas”.

Durante las audiencias del juicio prestaron testimonio numerosos científicos y especialistas médicos.

Virginia Aparicio, agrónoma del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina que supervisó las pruebas de laboratorio de muestras de agua y suelo recolectadas en las áreas afectadas, testificó que 10 muestras analizadas entre noviembre de 2018 y mediados de 2020 contenían residuos de pesticidas.

La genetista Delia Aiassa presentó evidencias sobre el daño genético asociado a la exposición a agroquímicos, incluidas anormalidades detectadas en Sabrina Ortiz y su hijo.

La médica toxicóloga Verónica Torres describió las condiciones de salud que afectan a los hijos de Ortiz y testificó que, hace ocho años, aconsejó a la familia alejarse de su casa para evitar la exposición continua a las fumigaciones con pesticidas.

“Cerca del 70 por ciento de los niños con cáncer que atendemos en los hospitales de Buenos Aires o Córdoba provienen de zonas donde estuvieron expuestos a agroquímicos, a través del agua que bebieron, del aire que respiraron o cuando aún estaban en el vientre de su madre. Eso está científicamente establecido”, afirmó el profesor Medardo Ávila, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba y coordinador de la Red de Médicos de Comunidades Fumigadas.

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Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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