Los impagos en la agricultura deberían mantener elevados los procesos de reestructuración

El aumento de las tasas de morosidad en la agroindustria brasileña ascendió al 8,8% en el primer trimestre de 2026, el nivel más alto de la serie histórica, lo que tiende a mantener el ritmo de crecimiento de las solicitudes de recuperación judicial en el campo, según la evaluación de los expertos.
Según datos de Serasa Experian, la tasa de morosidad de los productores rurales alcanzó el 8,8% en los primeros tres meses de este año, por encima del 7,9% registrado en el mismo período de 2025. La encuesta también destacó diferencias regionales relevantes, con una mayor concentración de deudas en las regiones Norte y Centro-Oeste y tasas más bajas en el Sur.
Para José Afonso, abogado asociado a VBSO y especialista en reestructuraciones, la situación financiera que enfrentarán los productores en 2025 se ha extendido hasta este año, manteniendo la presión sobre el sector.
“El escenario del año pasado se traslada a este año con deuda, altos costos crediticios y menos dinero en el mercado. Los márgenes de los productores siguen bajo presión, tiene sentido tener un aumento porcentual de la deuda desde el primer trimestre de 2025, lo que se refleja en el ámbito legal con el aumento de los procesos de recuperación judicial, que registró un récord en el agronegocio”, dijo a CNN Brasil.
Según el experto, el desempeño de las regiones Sur y Norte pone de relieve cómo los factores estructurales influyen en la capacidad de afrontar períodos de crisis. El escenario refleja la combinación de un crédito más caro, márgenes presionados y una menor disponibilidad de recursos para financiar la actividad.
“Las regiones del sur se destacan por tener un bajo endeudamiento. Cuando recordamos la historia de los impactos sobre el agronegocio en la región, la cifra es sorprendente. La fuerte integración de sistemas cooperativos, apoyo técnico y líneas de crédito destinadas a la recuperación pueden haber pesado a favor de este resultado”, afirma.
En el Norte, la situación suscita mayor preocupación. “Los estados del norte tienen un elevado endeudamiento, lo que podría agravarse en un escenario de márgenes estrechos y crédito más restringido”, añade.
Otro punto destacado por José Afonso es la mayor vulnerabilidad de los productores que cultivan áreas arrendadas. Según él, la ausencia de patrimonio propio dificulta el acceso a alternativas para sanear las finanzas.
“El porcentaje de productores arrendatarios tiene mayor endeudamiento, lo que puede indicar que la falta de posesiones intensifica el problema, sin garantías y con márgenes cortos para resolver deudas. Cuando el agente económico tiene un mayor volumen de activos, le facilita alternativas judiciales y de mercado de capitales para utilizarlo en la reestructuración”, resaltó.
En opinión del abogado, la medida provisional publicada por el gobierno para renegociar las deudas rurales representa una respuesta al elevado endeudamiento del sector. Aún así, cree que sus efectos no serán inmediatos sobre el volumen de casos judiciales.
“La MP para la renegociación de la deuda rural es la respuesta del Legislativo para atacar esta fuerte deuda. Desde el punto de vista del Poder Judicial, la tendencia es que las recuperaciones judiciales sigan aumentando”.
Para reducir la propagación de los impagos, José Afonso aboga por que los productores busquen asesoramiento especializado antes de que venzan las deudas, ampliar la gobernanza financiera y reforzar la transparencia de la información empresarial.
“Es necesario acercar a los productores rurales con un asesoramiento previo, antes de que madure la deuda rural y sin una serie de procesos atrasados. Incrementar la gobernabilidad de los productores rurales, el acceso al crédito y formas de reestructuración en el campo son alternativas para evitar medidas más drásticas”, afirmó.
“El acceso a datos e información sobre la viabilidad del negocio debe ser claro para que las negociaciones con los acreedores sean más estratégicas y viables”, concluyó.



