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Comprenda por qué la Bolsa de Valores de Chicago es una referencia para los precios de los cereales

EL Junta de Comercio de Chicago (CBOT) se cita a menudo cuando se trata de los precios internacionales de los cereales. Productores, empresas y analistas de agronegocios monitorean diariamente las fluctuaciones de la soja, el maíz, el trigo y otras materias primas que se negocian en la bolsa de valores estadounidense. Pero, ¿cómo surgió la idea de negociar precios futuros de estos productos y por qué este mercado acabó concentrándose precisamente en la ciudad de Chicago?

La bolsa de valores estadounidense se considera el principal punto de referencia internacional para los precios de las materias primas. Los precios allí sirven como referencia para el comercio mundial de cereales y también influyen directamente en la cantidad pagada a los productores de Brasil, que es uno de los mayores exportadores agrícolas del mundo.

Esto se debe a que la Bolsa de Valores de Chicago concentra gran parte del comercio financiero en el mercado agrícola. Los productores, las empresas comerciales, las industrias y los inversores utilizan los contratos de futuros negociados en la bolsa para proteger los precios, especular y formarse expectativas sobre la oferta y la demanda.

La economista y especialista en commodities Roberta Paffaro explica que la relevancia del intercambio se ha consolidado a lo largo de más de un siglo de evolución del mercado agrícola.

“Chicago se convirtió primero en el gran centro físico de granos de Estados Unidos y luego en el mayor centro financiero de cobertura y descubrimiento de precios del mundo”, afirma.

Del mercado físico al centro de precios global

Creado en 1848, el CBOT surgió como un mercado centralizado para compradores y vendedores de cereales en una región que se estaba volviendo cada vez más estratégica para el flujo de la producción agrícola estadounidense.

La ciudad de Chicago conectó áreas productoras del Medio Oeste de Estados Unidos con importantes rutas de transporte a través de ríos y ferrocarriles, facilitando la comercialización.

En 1865, la bolsa comenzó a operar contratos de futuros estandarizados e implementó mecanismos de garantía financiera en las negociaciones. El cambio redujo los riesgos de incumplimiento y aumentó la confianza del mercado.

“Cuando se combinan estandarización, liquidez y garantías financieras, se crea un ecosistema donde el precio puede reflejar rápidamente todo lo que cambia en el mercado, como el clima, la demanda, la macroeconomía y la geopolítica”, explica Paffaro.

Actualmente, CBOT forma parte del Grupo CME, el mayor operador de bolsas de derivados del mundo.

El volumen de operaciones muestra el peso del mercado

El tamaño del mercado se puede ver en el volumen de operaciones. Datos del Grupo CME indican que, en 2025, el contrato de futuros de soja registró un promedio diario de aproximadamente 293 mil contratos negociados.

Cada contrato representa 5.000 bushels, equivalentes a aproximadamente 136 toneladas métricas de grano.

Considerando alrededor de 250 sesiones de negociación a lo largo del año, el volumen anual supera los 70 millones de contratos negociados.

Según Paffaro, esta cifra no representa el intercambio físico de cereales, pero demuestra la liquidez del mercado.

“El mismo contrato se puede negociar varias veces a lo largo del año. Esto demuestra hasta qué punto se utiliza el mercado para la formación de precios y la gestión de riesgos”, explica.

A efectos comparativos, la producción mundial de soja se estimó en alrededor de 427 millones de toneladas en la cosecha 2024/25, según el USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos).

Impacto directo en el precio recibido por el productor

Aunque es el mayor exportador mundial de soja, Brasil todavía utiliza Chicago como base para fijar los precios internos.

El monto pagado al productor resulta de la combinación del precio internacional, la prima de exportación, el tipo de cambio y los costos logísticos..

“En la práctica, el productor no recibe exactamente el precio negociado en la pantalla de Chicago. El valor final se ajusta en función de la prima, el dólar y los costes logísticos”, explica Paffaro.

Otro punto importante es que las negociaciones en el CBOT se realizan en dólares, lo que convierte al tipo de cambio en un factor decisivo para el mercado brasileño.

“Además del tipo de cambio en Chicago, los precios se fijan en dólares. Por lo tanto, el tipo de cambio termina siendo un componente importante para los productores y las empresas a la hora de fijar precios o vender la producción”, afirma.

Cuando el mercado brasileño despega

A pesar de la fuerte influencia de la bolsa americana, el mercado brasileño puede presentar diferencias momentáneas con relación a los precios de Chicago.

Esta desvinculación se produce principalmente a través de la denominada prima a la exportación, también conocida como base.

Factores como cuellos de botella logísticos, colas en los puertos, retrasos en las cosechas o una mayor demanda de exportaciones pueden cambiar la prima pagada por el grano brasileño.

En períodos de gran movimiento en los puertos, por ejemplo, el precio interno puede subir o bajar incluso si el mercado de valores estadounidense es estable.

¿Qué mueve los precios en Chicago?

Los precios negociados en Chicago reflejan una gran cantidad de información analizada diariamente por los participantes del mercado.

Entre los principales factores monitoreados se encuentran los pronósticos climáticos, las condiciones de los cultivos, el ritmo de las exportaciones, los niveles de existencias globales y el posicionamiento de los inversores.

Uno de los eventos más esperados por los agentes del mercado son los informes de oferta y demanda que publica el USDA. Estos documentos actualizan las estimaciones globales de producción, consumo, exportaciones y existencias, lo que puede provocar una fuerte volatilidad en los precios.

“En el mercado agrícola, el precio intenta continuamente responder a tres preguntas: cuánto produce el mundo, cuánto consume y cuánto queda en existencia”, afirma Paffaro.

China y la energía amplían su influencia en el mercado

La demanda china sigue siendo uno de los principales factores estructurales del mercado mundial de la soja. El país representa alrededor del 60% de las importaciones mundiales de este grano, utilizado principalmente en la producción de piensos para animales.

Al mismo tiempo, nuevos vectores empezaron a influir en la dinámica de los precios. Entre ellos está el creciente vínculo entre agricultura y energía.

En Estados Unidos, alrededor del 40% del maíz producido se utiliza para la producción de etanol. Se espera que el uso de aceite de soja para biocombustibles alcance alrededor de 8.500 millones de litros en la cosecha 2026/27, según las proyecciones del USDA.

Este movimiento crea una conexión cada vez más fuerte entre el mercado energético y el sector agrícola.

La referencia global debe permanecer

A pesar del crecimiento de la producción agrícola en América del Sur, los expertos estiman que Chicago debería seguir siendo el principal referente mundial para la formación de los precios de los granos.

Esto ocurre debido al llamado efecto de red, un fenómeno en el que los mercados con mayor liquidez y número de participantes tienden a atraer aún más operaciones.

“Chicago se ha convertido en el centro mundial de cereales. Es donde la mayoría de la gente se reúne para negociar riesgos y establecer un precio de referencia”, dice Paffaro.

Según el economista, pueden surgir nuevos instrumentos de gestión de riesgos en diferentes países, pero la concentración de liquidez debería mantener a la bolsa estadounidense como principal referencia para el mercado agrícola internacional.

Maira Alfaro

Maira Alfaro se desempeña como editora con formación en periodismo adquirida en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Destaca por su mirada precisa, sensibilidad narrativa y capacidad para abordar la actualidad con equilibrio, contexto y atención a los detalles relevantes.

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