¿Has experimentado una caminata desde el infierno? Cuéntanos

Tener un gran virus estomacal cuando quedan diez días de caminata, encontrarnos cara a cara con un animal salvaje, tener una suela de zapato que se nos cae a mitad del camino, obligarnos a terminar los siguientes quince kilómetros cojeando con un montaje improvisado hecho con cinta adhesiva, perder completamente el rumbo, dar vueltas, ver pasar las horas y tener la impresión de que vamos a dejar nuestra vida en este bosque… Cuando la logística o la climatología intervienen, un simple paseo puede convertirse rápidamente en un curso de formación. supervivencia.
Si alguna vez has vivido una caminata que se convirtió en una pesadilla y te dejó muy malos recuerdos (o historias divertidas que contar), nos interesa tu testimonio.
¿Qué pasó exactamente? ¿Estabas acostumbrado a hacer senderismo? ¿Esto te ha vacunado de los paseos por la naturaleza?



