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Uf, el planeta Tierra no debería acabar tragado por el Sol

Bueno, la posibilidad no era para mañana. Y no apostaríamos a que la Tierra desaparecerá naturalmente en la era del Antropoceno… Pero hasta ahora un consenso científico predijo que el planeta azul acabaría tragado por el Sol, cuando se transformara en una estrella gigante. En unos cinco mil millones de años aproximadamente. Pero, buena noticia, nuestro planeta podría finalmente escapar a este destino, según un estudio publicado este viernes.

Cuando el hidrógeno de su núcleo se agote por completo, el Sol experimentará dos fases de expansión, convirtiéndose en una gigante roja y luego en una estrella llamada “AGB”, cuando el helio de su núcleo a su vez se agote. Con graves consecuencias para nuestro planeta.

Por un lado, el Sol se expandirá considerablemente, aumentando así las fuerzas de marea gravitacionales. Entre la Tierra y la Luna, estas fuerzas crean maremotos en los océanos. La energía de estas mareas, que se disipa en el fondo de los océanos, ralentiza la rotación de la Tierra y aleja progresivamente a la Luna. A medida que el Sol crece y su superficie se acerca a la Tierra, maremotos cada vez más intensos también se propagarán a través de la estrella. Su disipación tendrá el efecto de atraer a nuestro planeta hacia la estrella. Por otro lado, el Sol perderá una parte importante de su masa, en forma de vientos estelares. Lo que, por el contrario, alejará la órbita de la Tierra.

El destino de la Tierra depende de un delicado equilibrio

“El destino de la Tierra depende de un delicado equilibrio entre estos dos efectos”, explica Mats Esseldeurs, autor principal del estudio publicado en Astronomy & Astrophysics e investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad de Lovaina (Bélgica). “Si predominan las interacciones de mareas, la Tierra es engullida por el Sol. Si predomina la pérdida de masa de este último, la Tierra escapa a una órbita mayor que el radio de su estrella.

Hasta ahora, los científicos se inclinaban por la primera hipótesis. Pero sus cálculos se basaron en descripciones simplificadas de la disipación de las mareas dentro de estrellas gigantes. Gracias a los avances realizados durante los últimos quince años en la modelización de las mareas, los autores del estudio pudieron demostrar que “la disipación es inferior a lo esperado”, subraya Stéphane Mathis, coautor y astrofísico del CEA Paris-Saclay. “La Tierra tiene más posibilidades de alejarse del Sol que al revés, contrariamente a lo que se predijo anteriormente”, subraya.

Nuestro archivo sobre el sol

En estas nuevas simulaciones, Marte también escapa a la espiral fatal. Pero no Mercurio y Venus, los dos planetas más cercanos a nuestra estrella, que son inexorablemente devorados por el Sol en expansión. Tras esta fase, se convertirá en una enana blanca, una estrella extremadamente densa, con muy baja luminosidad y sin fusión nuclear activa, que se enfriará muy lentamente.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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