Celso Amorim: La IA bajo el control de unas pocas empresas agrava las desigualdades

El asesor especial de la Presidencia de la República, embajador Celso Amorim, defendió, este martes (16), que la Inteligencia Artificial (IA), manipulada por un grupo restringido de empresas, radicadas en unos pocos países, tiene el potencial de profundizar las desigualdades en el mundo y socavar los sistemas democráticos.
“Este es el caso de las grandes empresas tecnológicas que rechazan cualquier tipo de regulación. Hoy vemos cómo algunas empresas de inteligencia artificial dominan sectores enteros, incluso en los países desarrollados”.
Según él, frente al poder de las big tech, los Estados no pueden renunciar a su legítima capacidad reguladora, “derivada del voto popular”.
La amenaza a las democracias que representan las big tech es un tema de debate en todo el mundo, debido, entre otras razones, a la capacidad de las redes sociales para dirigir el debate público, difundir noticias falsas masivamente e impactar el mercado laboral.
Amorim participa, en Portugal, de la Conferencia Internacional de Seguridad Forte, que reúne a autoridades y expertos de la Unión Europea y de América del Sur. El encuentro es promovido por la Fundación Konrad Adenauer en Brasil en cooperación con el Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (CEBRI) y la Delegación de la Unión Europea.
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Datos y soberanía
El asesor especial para el área internacional de la Presidencia, Celso Amorim, recordó también que los “ciberataques” son cada vez más comunes y, por tanto, es necesario invertir en la ciberresiliencia como condición de la soberanía nacional en el siglo XXI.
“Sin protección digital, no hay autonomía en la toma de decisiones ni confianza institucional. Los datos se han convertido en un activo económico, político y militar. Alimentan los modelos de inteligencia artificial, guían las decisiones estratégicas y permiten un seguimiento a gran escala”.
Amorim añadió que un país como Brasil necesita ser “plenamente consciente” de la importancia y las implicaciones de los datos en la economía digital y defendió, por ejemplo, la protección de los datos del banco del Sistema Único de Salud (SUS).
Regulación de las grandes tecnológicas
El embajador Amorim defendió la regulación de las plataformas digitales para lograr un desarrollo tecnológico dirigido a “bienes comunes”, como reducir la pobreza, proteger el medio ambiente y garantizar los derechos humanos.
“Vivir en un mundo donde hay multimillonarios mientras 673 millones de personas pasan hambre es sencillamente inaceptable”.
La IA como arma de guerra
El asesor presidencial también advirtió sobre el riesgo de utilizar esta tecnología en guerras en curso.
“El desarrollo de armas autónomas es uno de los ejemplos más elocuentes del dilema moral que vivimos. El uso de la fuerza letal se vuelve cada vez más impersonal, sin riesgo inminente para quien lo utiliza. El sentimiento de culpa ante la muerte y la destrucción desaparece”.
Para el embajador, el uso de la IA en la guerra debería ser motivo de gran preocupación en el actual contexto geopolítico, “en el que la limitación del uso de la fuerza ya no existe”.
Al citar el uso de tecnologías en las guerras en Medio Oriente, añadió que Brasil debe “invertir en defensa” para “garantizar nuestra capacidad de disuasión”.


