A más de 70 mujeres les revocaron sus mandatos en 10 años en el país

De 2015 a 2025, 71 mujeres vieron sus mandatos revocados o fueron objeto de revocaciones fallidas, en 19 unidades federativas. Según el Instituto E Se Fosse Você, que difundió los datos hoy (3), en la Asamblea Legislativa de São Paulo (Alesp), con la encuesta Mujeres amenazadas en Brasil: de los feminicidios a las revocaciones de mandatos (2015-2025), fue a partir de 2019, inicio del gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro, cuando se produjo un auge de los casos.
En 2015 aún no se había registrado ningún incidente. En 2026, se inauguró este tipo de situación, cuando la entonces Presidenta de la República, Dilma Rousseff, fue depuesta, mediante un golpe de Estado.
En 2023, en el que se renovaron las Cámaras del Congreso Nacional, el Senado Federal y la Cámara de Diputados, el total fue de 11 casos. El récord, de 30 episodios, se alcanzó el año pasado.
Pese a este contexto electoral, los concejales son las principales víctimas de la persecución. Siete de cada diez (73%) mujeres con cargos electos que fueron agredidas ocupan este cargo. Los parlamentarios estatales/distritales y federales están en el centro de una quinta parte (20%) de los casos.
Su identidad de género, el poder que tienen en sus manos al ocupar un escaño en espacios donde se decide el destino de poblaciones enteras y el partido al que están afiliados dice mucho sobre los motivos del asedio que enfrentan. Como destaca la entidad en el informe, lo que el movimiento feminista denomina reacciónque es una reacción organizada contra los avances de las mujeres.
Casi la mitad (40%) de las mujeres elegidas para ser representantes del pueblo y cuya legitimidad de su trabajo fue cuestionada eran del Partido de los Trabajadores (PT) o del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Del otro lado, los agresores pertenecen mayoritariamente a siglas del espectro conservador (70%), como el Partido Liberal (PL), União Brasil, Partido Progresistas (PP), Partido Socialdemócrata (PSD) y Movimiento Democrático Brasileño (MDB). Otra característica inherente a ellos es el de identificarse como un hombre cisgénero, es decir, que ve compatibilidad entre su identidad de género y su sexo biológico (78%).
“Estos datos sugieren que la incidencia de ataques no sólo está dirigida al género, sino también a posiciones políticas y agendas de género asumidas públicamente”, afirman los expertos que realizaron el estudio.
“Esta asimetría sugiere que los juicios políticos responden a patrones estructurados de hostilidad político-ideológica contra las mujeres progresistas, a menudo orquestados por grupos conservadores. Vale la pena resaltar que el PT aparece en los datos tanto como el partido de algunas víctimas como, en menor medida, como un agente en conflictos internos intrapartidistas – es decir, casos en los que las disputas dentro del propio partido conducen a intentos de revocar los mandatos de los miembros del partido, generalmente debido a desacuerdos o luchas de poder locales. En resumen, mujeres que desafían hegemonías Las políticas locales –ya sea por posición ideológica, acciones opositoras o relevo generacional– han sido objetivos preferenciales para este tipo de violencia institucional.