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Divertidísimas, increíbles, locas, asesinas… ¿Por qué las utilizamos tanto?

“Es una locura”, “me morí de la risa”, “es matador”. Las palabras cotidianas parecen cada vez más cargadas de intensidad. Para Julie Neveux, lingüista y autora de la obra Con el lenguaje: manual de supervivencia lingüísticaeste fenómeno refleja sobre todo una necesidad de entablar una conversación. El uso de términos contundentes demuestra que estamos involucrados, que reaccionamos, que escuchamos plenamente a los demás.

Las palabras de expresividad emocional nunca son fijas. Con el tiempo, se desgastan y pierden fuerza. Ayer decíamos “bonito” o “superior”. Hoy hablamos de “locura” o de “matar”. Julie Neveux subraya también que “las palabras que se utilizan para evaluar son las que se renuevan más rápidamente”. Y para alcanzar un nivel máximo de intensidad, a menudo recurrimos a un registro extremo como el de la muerte. “Muerte de la risa”, “mortal”, “masacre”, tantas expresiones que traducen un nivel máximo, imposible de superar, como nos recuerda el lingüista.

Palabras vinculadas a nuestra época… ¿y nuestros nuevos usos?

Con cautela, porque el fenómeno sigue siendo difícil de medir, Julie Neveux también propone dos vías para explicar esta inflación de palabras hiperbólicas. En primer lugar, la edad: los más jóvenes tienden a adoptar un lenguaje más intenso y expresivo. Luego, digitales. En un mundo saturado de información, es necesario captar la atención rápidamente. El lenguaje se convierte entonces en una herramienta de puesta en escena, donde no dudamos en amplificar, o incluso exagerar, para captar la atención de nuestro interlocutor.

Decir “es gracioso” puede parecer insulso, mientras que “es muy gracioso” crea un efecto inmediato. La emoción expresada se vuelve así social. La palabra hiperbólica servirá así para señalar su implicación y crear un vínculo. Porque detrás de estas hipérboles también hay una cuestión de identidad. Utilizar estos códigos es ser parte de un grupo, de una generación, de una comunidad. Una forma, en definitiva, de hablar alto para existir juntos.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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