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¿Son realmente efectivas las campañas de shock entre los jóvenes?

“Parálisis, incontinencia, ausencias al volante… Proto: pasamos rápidamente de la risa al drama”. Con esta hermosa fórmula, el Ministerio del Interior lanzó el martes 7 de abril una campaña nacional de concientización contra el mal uso del óxido nitroso. En un vídeo de 30 segundos publicado en las redes sociales, una joven se ríe tras inhalar proto, antes de terminar en una silla de ruedas, con el rostro medio paralizado. Pero, ¿este tipo de anuncio, que pretende escandalizar, se dirige realmente a los jóvenes a los que se dirige? Spoiler: Nada menos seguro.

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“Muy cerca de la caricatura”

“Estamos encantados de que el Estado se ocupe de esta cuestión, pero las campañas de choque a menudo tienen poco impacto, o incluso tienen un aspecto contraproducente al dar ideas a los jóvenes que quieren poner a prueba sus límites”, estima Benjamín Tubiana-Rey, jefe de defensa de la Federación de Adicciones. Lo asegura, con un estudio del Inserm que lo avala: el efecto de las campañas de prevención basadas en el miedo no dura, a diferencia de las que transmiten mensajes positivos, basados ​​en la motivación.

“Las campañas nacionales tienen un impacto reducido sobre los interesados ​​porque están dirigidas principalmente a la opinión pública”, añade Yohan Gicquel, profesor de la Universidad Evry Paris Saclay. En 2023, el investigador de ciencias humanas se reunió con unos sesenta jóvenes consumidores de óxido nitroso y mantuvo largas entrevistas durante más de un año con 22 de ellos. Resultado: “A menudo se burlan de las campañas nacionales e institucionales, que están muy cerca de la caricatura. No sólo están interpretadas por actores, sino que a menudo son mayores que los destinatarios. »

Por jóvenes y para jóvenes

El vocabulario utilizado tampoco es el utilizado por los jóvenes. Benjamin Tubiana-Rey pone como ejemplo la campaña “Es la base” llevada a cabo en 2023 por Public Health France, con un tono “mucho más apropiado”. “Invita a tu amigo a dormir a tu casa si ya no está en buenas condiciones, eso es lo básico” o incluso “bebe agua también si consumes alcohol, eso es lo básico”, señala la campaña.

“Mostrar situaciones concretas y dar mensajes positivos funciona mejor para cambiar comportamientos”, ilustra el responsable de incidencia. Un análisis compartido por Yohan Gicquel, según quien “las campañas más efectivas son aquellas en las que apoyamos el consumo, con una reducción de riesgos”.

“El que consume es el que no conduce”

El investigador pone mucho énfasis en el principio de templanza. “Para los jóvenes, el objetivo es no arruinar la fiesta, así se aseguran de que nadie cruce el límite. » Si los mensajes de prevención sólo se dirigen a aquellos que cruzan este límite, el desafío sería más bien sensibilizar a todo el grupo. “Esto es lo que se hizo con Sam, de manera muy efectiva. Lo mismo podríamos hacer con el protóxido diciendo “el que consume es el que no conduce” o “el que se sienta”. »

Para diseñar medidas de prevención relevantes, el investigador cree que deben ser desarrolladas por los primeros interesados. “Cuanto más se reflexiona sobre las campañas con los consumidores, o potenciales consumidores, más efectivas serán”, asegura el conferenciante.

Conocimiento de los riesgos.

Según Yohan Gicquel, dar voz a los consumidores que han sentido los efectos nocivos del uso del prototipo también tendría un mayor impacto. “La gran mayoría de los jóvenes que conocí son conscientes de los riesgos, pero en una forma de negación de la responsabilidad y del daño”, señala el conferenciante. Saben que los riesgos existen pero como nadie a su alrededor los ha experimentado, no perciben la realidad. »

Si es fundamental discutir los efectos negativos de la inhalación de proto, es igualmente necesario comprender por qué los jóvenes lo consumen. “Buscan sensaciones, formas de gestionar su estrés o están atrapados en una dinámica de grupo”, enumera Benjamín Tubiana-Rey. Por tanto, debemos partir de estas realidades para realizar la prevención porque es obvio que al tomar protóxido no se piensa en la muerte. »

Nuestro expediente sobre el gas de la risa

Por muy bien diseñada que esté, una campaña no puede ser eficaz por sí sola. La accesibilidad de la atención también es esencial. Pero la ley Ripost adoptada a finales de marzo, que penaliza a los consumidores, corre el riesgo de ralentizar este acceso a la asistencia sanitaria, especialmente entre los jóvenes, considera el responsable de defensa de la Federación de Adicciones.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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