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Los archivos de Justicia guardan muchas historias relacionadas con el fútbol

El Tribunal de Justicia de Río (TJRJ) guarda en sus archivos varios relatos que formaron parte de procesos relacionados, por ejemplo, con el robo de la Copa Jules Rimet, en la antigua sede de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), en la Rua da Alfândega, en el centro de Río. También hay disputas que involucraron el álbum de cromos de los tres veces campeones del mundo, en el Mundial de 1970, además del secuestro del padre del jugador Romário.

“Tenemos algunas rarezas en nuestro acervo, y en tiempos del Mundial, podemos decir que conservamos un acervo de procesos que involucran la competición y jugadores que marcaron nuestra historia”, afirmó el director de la División de Gestión Documental, Gilberto de Souza Cardoso.

Entre los aspectos más destacados está el caso del robo de la Copa Jules Rimet, entregada definitivamente a Brasil después de los títulos mundiales de 1958, 1962 y 1970. El trofeo fue robado en diciembre de 1983, en la sede de la CBF, en el centro de Río y una de las curiosidades que rodearon el proceso de la Copa fue precisamente su ubicación dentro de la colección.

Según Gilberto, el documento, que reúne toda la trayectoria del caso, desde la investigación hasta la condena de los involucrados, permaneció durante mucho tiempo sin una identificación precisa, manteniendo, en cierto modo, la tradición de mala suerte que marcó la trayectoria de la copa.

“Los registros muestran no sólo el crimen, sino también la relación emocional entre los brasileños y el Mundial”. Para el director, la preservación de estos documentos permite rescatar historias que ayudan a comprender distintos momentos del país. “Son registros que revelan la trayectoria del fútbol, ​​las mujeres, la esclavitud y tantos otros temas. Historias vivas que sólo los procedimientos judiciales pueden contar.”

Memoria de Copas

Otro proceso notable es el del álbum de cromos “Heróis do Tri”, lanzado en 1988 en homenaje a los logros brasileños en los Mundiales de 1958, 1962 y 1970.. Producido sin la autorización de los deportistas retratados, el álbum dio lugar a acciones legales interpuestas por exjugadores como Jairzinho, Carlos Alberto, Altair, Amarildo, José Ferreira Franco, Moacir y Joel contra la CBF y la Editora Abril por uso indebido de las imágenes.

“Este es uno de los procesos más icónicos de nuestra colección, tanto por su relevancia histórica como jurídica”, dice la jefa de servicio Marileia Salazar. Según ella, las acciones contribuyeron a fortalecer la protección de los derechos de imagen de los deportistas e influyeron en la evolución de la legislación deportiva brasileña, consolidada años después por la Ley Pelé (Ley nº 9.615/1998). “Esto es historia. Estos procesos ayudaron a garantizar a los jugadores el derecho a su propia imagen”.

La colección también contiene la demanda interpuesta por Zico contra Romário, en 1999, luego de declaraciones y caricaturas consideradas ofensivas exhibidas por el ex agresor en su establecimiento comercial. La acción por daño moral fue juzgada válida a favor de Zico y generó otras novedades jurídicas, según explicó la historiadora y asistente de documentación del Diged, Tainara Weber.

“Como hincha internacional y amante del fútbol, ​​es muy gratificante trabajar con registros que ayudan a dar visibilidad y preservar la memoria de los Mundiales y de sus protagonistas. Muestran cómo los archivos contribuyen a la comprensión de la relación entre el deporte y la sociedad brasileña y una forma de acercar al público a su propia historia y a la Justicia”.

Entre los casos de mayor repercusión está el relacionado con el secuestro del padre de Romário, ocurrido en 1994, en vísperas del cuarto campeonato mundial. La conmoción nacional provocada por el episodio movilizó a las fuerzas de seguridad y obtuvo una amplia cobertura de prensa. “Estos documentos retratan nuestra historia. Eso es lo que hace que esta colección sea tan importante e interesante”, explica Gilberto.

Los expedientes judiciales contienen información que ayuda a comprender a los personajes, las transformaciones en las carreras de los deportistas y los contextos históricos del fútbol y los Mundiales de cada época.

El secuestro de Edevair de Souza Faria, padre del jugador Romário, ocurrió el 2 de mayo de 1994, en Vila da Penha, al norte de Río. Los delincuentes exigieron un rescate de 7 millones de dólares. La víctima fue liberada ilesa por la policía después de seis días de cautiverio, sin que se le hiciera pago alguno.

El desenlace del caso tuvo escenas tensas que casi cambian el rumbo de la selección brasileña en vísperas del Mundial de Estados Unidos.

Tres hombres armados se acercaron a Seu Edevair cuando salía de su establecimiento comercial, el bar “Garota do Quitungo”.

En ese momento, Romário jugaba en el FC Barcelona y era el principal jugador de Brasil. Al enterarse del secuestro, amenazó públicamente con dejar el equipo y no competir en el Mundial si su padre no era liberado, afirmando que su prioridad era su familia.

El caso ganó atención nacional. Además del fuerte aparato policial, la búsqueda movilizó incluso a líderes del narcotráfico en Río, que se comprometieron a localizar a la víctima por ser fanáticos de la estrella.

El cautiverio fue descubierto en una casa en Nova Iguaçu, Baixada Fluminense. La policía invadió el lugar, arrestó a los guardias y rescató al padre del jugador con vida y sin pagar rescate.

Con la liberación de Seu Edevair, Romário viajó a Estados Unidos y fue uno de los principales deportistas del cuarto campeonato mundial de la selección brasileña.

Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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