Reducir las muertes de albatros implica cambios en la pesca de altura

Los albatros y petreles encabezan la lista de las aves más amenazadas del planeta. El hecho expone una crisis de conservación sin precedentes, recordada este viernes (19), en el Día Mundial del Albatros.
La fecha marca el día en que entró en vigor el Acuerdo para la Conservación de Albatros y Petreles. El objetivo es concienciar al público sobre la biología única de estas aves marinas oceánicas y la urgencia de protegerlas. De las 22 especies de albatros que existen en el mundo, la mitad frecuenta aguas brasileñas en busca de alimento y temperaturas más frescas.
La reducción de la población se ha producido rápidamente y desafía a los investigadores y gobiernos, que están tratando de contener la captura incidental en la pesca con palangre.
Esta técnica de pesca pasiva utiliza una larga línea principal (línea madre) llena de líneas secundarias y anzuelos cebados (generalmente con sardinas, caballa o calamares) para atraer peces comerciales. El problema se produce cuando los albatros se sumergen para atrapar esos mismos cebos, terminan atrapados en los anzuelos y mueren ahogados.
Alrededor de 300.000 aves marinas son capturadas incidentalmente cada año en la pesca con palangre en el mundo, de las cuales entre 30.000 y 40.000 son albatros y petreles. De ese total, alrededor de 4 mil albatros mueren en Brasil, básicamente capturados en la pesca con palangre en Santa Catarina y Rio Grande do Sul.
Según la fundadora y coordinadora general del Proyecto Albatroz, la bióloga Tatiana Neves, la situación deja claro que las flotas pesqueras deben adoptar, de manera rigurosa y práctica, medidas para mitigar el problema.
“Muchas de las especies han ido disminuyendo a un ritmo muy rápido, a pesar de los esfuerzos realizados en muchos países para reducir la captura”.
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Proyecto Albatros
El Proyecto Albatros, patrocinado por Petrobras desde 2006, está dedicado exclusivamente a la conservación de estas aves. A pesar de viajar por el mundo en busca de alimento, los albatros pasan cada año por aguas brasileñas, interactuando con los barcos de pesca.
El proyecto fue creado en 1990 por Tatiana, cuando se dio cuenta del impacto global que podría causar la muerte de cada una de estas aves. En aquella época, cientos de albatros fueron capturados por buques palangreros que navegaban por el Sur y Sudeste de Brasil.
Actualmente existen bases de investigación en cuatro estados brasileños. En 2023, se inauguró el primer Centro de Visitación y Educación Ambiental Marina en Cabo Frío (RJ), en la Región de Lagos de Río de Janeiro. Allí existen senderos, puntos de observación y actividades de educación ambiental en una de las regiones con mayor presencia de albatros y petreles en la costa brasileña.
Campaña de sensibilización para los participantes del Proyecto Albatroz. Proyecto Albatros/Divulgación Proyecto Albatros/Divulgación
Mitigación
Las medidas mitigantes incluyen:
- Liberación nocturna de anzuelos;
- Utilice pesas de plomo en los hilos de pescar para que los anzuelos se hunda más rápido;
- Adopción del toriline – línea espantapájaros con cintas de colores, colocada en la parte trasera del barco, para evitar que los albatros se acerquen a los cebos mientras están en la superficie del agua.
Según Tatiana Neves, si se aplican simultáneamente, estas medidas pueden reducir la captura incidental de albatros hasta en un 90%.
“Algunos pescadores las aplican, pero en realidad no podemos controlar si estas medidas se aplican en alta mar o no”.
Según el biólogo, para que el proyecto tome fuerza es necesario que haya más políticas públicas que implementen estas medidas.
El Plan de Acción Nacional para la Conservación de Albatros y Petreles es la principal política pública brasileña para proteger estas aves marinas. Coordinado por el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) y coejecutado por el Proyecto Albatroz, el plan tiene como objetivo mitigar la captura accidental por pesca con palangre y proteger las áreas de reproducción.
Vigilancia
Ya existen acciones para monitorear el uso de estas medidas, por parte del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama).
Respecto al uso del sistema de lastre en la línea, el biólogo afirmó que está dentro de la legislación utilizar un sistema de lastre estandarizado, lo que hace que el anzuelo se hunda más rápidamente. Esta medida podrá ser inspeccionada en el puerto.
La mayor dificultad surge cuando se hace referencia a las otras dos mediciones, que sólo pueden verificarse en el mar. Toriline es uno de ellos. Lo máximo que puede hacer el inspector en el puerto es ver si el toriline está a bordo.
Una forma de hacerlo, que ya está siendo discutida por el gobierno brasileño, es el sistema de monitoreo por cámaras o monitoreo electrónico. El Programa Socios del ICMBio probó, de forma pionera, cámaras a bordo de barcos atuneros en Natal (RN). El trabajo fue presentado hace aproximadamente un mes en Madrid, España, durante una reunión de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico (ICCAT).
Esta comisión se ocupa de la pesca de altura en todo el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo. “El trabajo brasileño es pionero y es sumamente necesario implementarlo para que podamos garantizar el uso de medidas de mitigación en alta mar”, afirmó Tatiana.
La tercera medida a vigilar es el inicio nocturno. El pescador tiene que lanzar el primer anzuelo al anochecer, después del crepúsculo náutico.
Para monitorear el cumplimiento de esta norma, el Ibama y el ICMBio desarrollaron una forma de verificar la hora de salida vía satélite, porque las embarcaciones cuentan con equipos que permiten ser rastreadas por este sistema. Para ello se utilizará el Programa Nacional de Seguimiento de Buques Pesqueros por Satélite, con innovaciones.
Los albatros, el grupo de aves oceánicas más amenazado del mundo, pueden alcanzar una envergadura de 3,5 metros y pasan la mayor parte de su vida en zonas remotas, deslizándose sobre el océano, y sólo se les ve en el mar, formando parte de la rutina de pescadores e investigadores. Por esta razón, muchas personas desconocen las amenazas a la supervivencia de estas aves y los desafíos de su conservación.



