Exposición explora la presencia de Exu en la cultura afrobrasileña

Uno de los orixás más incomprendidos fuera de los terreiros, Exu es quien otorga licencia para realizar cualquier cosa y protege la encrucijada, un espacio destinado a las transiciones de lo espiritual a lo físico y a las etapas de la vida, desde la perspectiva de umbandistas, candomblecistas, quimbandistas y otros seguidores de religiones de origen africano.
Este comunicador indispensable está representado en la exposición. Padê – centinela en la puerta de la memoriaabierto hasta el 26 de julio, en el Museo Afro Brasil Emanoel Araujo, en el Parque Ibirapuera, en São Paulo.
Padê es el nombre que reciben las ofrendas que se hacen a Exu, Oxalá, Ogum, Oxum, Iemanjá, Oxóssi, Oxumaré, Xangô, Iansã, Nanã, Omulu, Ewá, Obá, Ossaim y otros orixás, para pedir ayuda ante las dificultades o celebrarlas.
Con curaduría de Rosa Couto, doctora en Historia de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), la exposición se organizó en tres secciones.
En África se enfatizan los rituales y diálogos relacionados con la divinidad.
En la división denominada Travessia, el público conoce más sus manifestaciones como figura vinculada al movimiento, los caminos, los océanos y las calles.
En la tercera subdivisión, Diáspora, las obras de arte retratan la forma en que Exu aparece en las religiones afrobrasileñas.
La lista de artistas que participan en la exposición incluye a Emanoel Araujo, Sidney Amaral, Gustavo Nazareno, Carla Désirée, Felix Farfan, Ronaldo Rêgo, Mario Cravo Neto, Pierre Verger, Mestre Didi, Moisés Patrício, Georges Liautaud, Rafaela Kennedy, Rochelle Costi y Juliana Araujo.
Al igual que otros orixás adorados en Brasil, cuyos mitos revelan cualidades además de emociones y comportamientos que los acercan a los humanos, como la ira, la venganza y los celos, Exu es una deidad compleja.
En él no existe una dualidad tan rígida, con el bien de un lado y el mal del otro y lo sagrado separado de lo profano.
Por influencia del cristianismo, Exu acabó siendo visto erróneamente como el diablo, imagen que algunos mantienen y difunden hasta el día de hoy.
El artista que presentó un performance el jueves (26) en el museo, Ayô Tupinambá, explica que, además de los exus masculinos, como Tranca Rua, Sete Encruzilhadas, Exu Caveira, Sete Catacumbas y Capa Preta, existen exus femeninos, los pombagiras (pombogiras, bombogira u otros términos con grafía y sonido similar, ya que son religiones guiadas por la oralidad, lo que genera variaciones, debido a la forma en que se transmiten los conocimientos). encendido).
Las risas, los abanicos y las faldas ondeantes de María Mulambo, María Padilha, María Quitéria y otras mujeres famosas por desafiar la moral y el patriarcado, sin someterse a la opresión, son ampliamente conocidas en los terreiros.
El tema elegido por la intérprete de Umbanda para la presentación fue Exú-Mulher, nombre de uno de sus discos, a través del cual narra sus vivencias con entes.
La actuación tuvo lugar en el ámbito del proyecto Negras Palavras, que ya acogió a Juçara Marçal, Tiganá Santana y Fabiana Cozza.
Exus y pombagiras son similares a los santos, en el sentido de que también tienen imágenes colocadas sobre una especie de altar, sobre el que se encienden velas, entre otros elementos, según su función.
Generalmente se presentan con rosas, miel y vino, aunque también son populares artículos como el marafo (bebida alcohólica), huevos y cigarrillos.
“Los pombogiras son indígenas ancestrales, negros, de Brasil, que, por alguna razón, terminaron muriendo y regresan, dentro de estos cultos, para guiarnos sobre nuestras dificultades, nuestras luchas”, explica Ayô Tupinambá.
El músico Ayô Tupinambá (D) habla de su álbum Exú-Mulher en la exposición Padê – centinela en la puerta de la memoria” – Foto: Letycia Bond/
“Me gusta mucho el concepto de que pasaron por algunas luchas y vienen a nosotros para que no pasemos más por este lugar. La mayoría de las veces, fueron cortadas, represalias, heridas, heridas y vienen a protegernos, a fortalecernos. Es muy simbólico, dentro de la programación del museo, traer este trabajo, especialmente con el aumento de la violencia contra las mujeres”, dice Ayô.
La canción de Ayô llegó ante ella en la sala contigua a la puerta de entrada del museo.
Vestida con ropas utilizadas por los caballos pombagiras (médiums que incorporan entidades en las giras), rojo y negro, colores también asociados al exus masculino, mostró a los visitantes un padê, informando que los ingredientes generalmente se mezclan en el cuenco, recipiente muy utilizado para este fin.
Otro simbolismo de la ofrenda hace referencia a la unidad del terreiro.
A la actividad asistieron alumnos de primaria de un colegio privado que asistieron a clases de artes y cultura popular.
Ayô, frecuentadora de una casa regentada por una mujer trans, se autoidentifica como travesti afroindígena, siguió siendo parte de otra comunidad religiosa durante casi toda su vida.
Con María Mulambo diciendo que se parecía a las pombagiras, se inició en el mundo de los terreiros.
Dos años más tarde tuvo su primer contacto con su paloma. Al dedicarse a trabajar en el terreiro, borró la idea de que tales entidades eran un mal que había que combatir, como le enseñaron durante el largo período en el que vivió bajo otra fe.
Censo
Según el último Censo Demográfico, de 2022, la proporción de brasileños católicos ha disminuido desde 2010, aunque sigue liderando en todo el país, con mayor concentración en el Nordeste y el Sur.
Al mismo tiempo, hubo un aumento de la participación umbanda/candomblecista, del 0,3% al 1% y una mayor presencia en las regiones Sur y Sudeste.
“Dentro de nuestras religiones no creemos en el diablo. Creemos en la autorresponsabilidad, que lo que hago, bueno o malo, tiene que ver conmigo. No hay manera de que pueda culpar a una tercera persona, a un tercer ser, por lo que hago”, afirmó.
“Es muy curioso cómo las poblaciones vulnerables se apropian de lo que la gente les arroja. Es muy común tener estos tridentes en estas herramientas, que la gente acaba relacionando con el diablo cristiano, pero son un trozo de hierro para simbolizar el poder y la fuerza de esta entidad”, señala Ayô.
Servicio
- Exposición Padê – centinela en la puerta de la memoria
- Del 21 de marzo al 26 de julio de 2026
- Museo Afro Brasil Emanoel Araujo
- Parque Ibirapuera – Puerta 10 – São Paulo – SP
- Curadora: Rosa Couto
- Comité Curatorial: Vera Nunes, Renata Dias y Maurício Pestana
- Habilitación: Ley Rouanet
- Patrocinio: Vivo

