El Senado valida el trabajo de los empleados de panaderías y floristerías

El debate surge todos los años. El Senado adoptó el martes un proyecto de ley que permite a panaderos y floristas hacer trabajar a sus empleados el 1 de mayo. Un tema delicado en torno al único día festivo no laborable y remunerado para todos, que reaviva las divisiones políticas algunas semanas después de un Día del Trabajo ya muy señalado.
Apoyado por el gobierno, el texto pretende aclarar una situación vaga. Fue adoptada sin modificaciones, por 229 votos contra 110. Como era de esperar, la derecha y los centristas apoyaron la medida, mientras que la izquierda se opuso, transmitiendo las críticas de los sindicatos.
Un texto para eliminar la inseguridad jurídica
Para defender la reforma, el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, habla de un texto “aclarador”. Hoy, el Código del Trabajo ya permite operar ciertas actividades el 1 de mayo, pero sin especificar cuáles. Resultado: una zona gris, con tolerancias… luego controles y multas desde 2023. El proyecto de ley intenta ponerle fin. Prevé que los panaderos y floristas puedan contratar empleados ese día, siempre que un acuerdo sectorial regule su voluntariado y su remuneración. Una forma de fijar reglas donde reinaba la incertidumbre.
El tema va mucho más allá de las dos profesiones en cuestión. En las últimas semanas, el primer ministro Sébastien Lecornu y Gabriel Attal ya han aparecido en las panaderías para defender la “libertad de trabajo”. Una imagen fuerte, pero que también cristalizó las oposiciones. “Es una solución sólida a nivel jurídico, inteligente a nivel práctico y respetuosa de nuestra historia social”, afirmó Jean-Pierre Farandou ante los senadores. Según él, la obligación de un acuerdo de sector “fortalecerá el poder de los sindicatos”.
Una “incumplimiento” denunciada por la izquierda
Para la oposición, el riesgo está en otra parte. Los grupos socialistas, comunistas y ecologistas temen que se abra una “infracción del derecho laboral”. Lo ven como un cuestionamiento progresivo de un logro histórico, símbolo de las luchas sociales. La CGT va más allá. Su secretaria general, Sophie Binet, denuncia los “pequeños cálculos políticos” del gobierno. Cree que la medida beneficiará especialmente a “los grandes minoristas, Interflora, Marie Blachère, Eric Kayser, Paul, todas las grandes cadenas que hoy están en proceso de vampirizar la artesanía”.
Sin embargo, algunos cargos electos partidarios del texto lo consideran demasiado limitado. “Es un primer paso”, reconoce Olivier Henno, ponente del texto en el Senado. Pero lamenta que no afecte a otros sectores, como la restauración o las empresas culturales. La misma observación se aplica a determinadas profesiones excluidas, como la carnicería o la pescadería, que denuncian una “clara violación de la igualdad”. Por tanto, el debate sobre el trabajo el 1 de mayo está lejos de terminar.
Próximo paso en la Asamblea
El texto debe ahora ser examinado en la Asamblea Nacional. Y los debates prometen ser más tensos, en una cámara más fragmentada políticamente. No se espera que el examen se realice hasta septiembre. El objetivo planteado por el gobierno es claro: adopción definitiva antes del 1 de mayo de 2027.

