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Abren debates sobre la autonomía de la isla en la Asamblea Nacional

Es el punto de partida de un camino largo e incierto. El martes, al final de la jornada, los diputados abrirán los debates en la Asamblea Nacional sobre el hecho de incluir en la Constitución “un estatuto de autonomía dentro de la República” para Córcega. Una decisión contundente que se justificaría en nombre de los “intereses específicos” de este territorio, “vinculado a su insularidad mediterránea”, y de “su comunidad histórica, lingüística y cultural, que ha desarrollado un vínculo singular con su tierra”.

Iniciado en 2022 a petición de Emmanuel Macron, para poner fin a la violencia provocada por la muerte en prisión del activista independentista Yvan Colonna, este texto permitiría que las leyes y reglamentos incluyeran exenciones específicas en beneficio de la isla. También prevé permitir a la comunidad corsa adoptar medidas legislativas y reglamentarias, en las condiciones regidas principalmente por una futura ley orgánica, cuyo contenido y calendario aún se desconocen.

Debates sobre términos y alcance

Si bien el texto fue adoptado en comisión, su versión inicial examinada el martes dista mucho de ser unánime, entre los partidarios de mayores poderes de derogación para responder a los desafíos de la isla y quienes lo ven como un defecto en la cohesión de la República. Los términos “comunidad” y “apego a la propia tierra” también serán objeto de intensos debates sobre el impacto que podría tener su constitucionalización.

El alcance de los ámbitos abiertos a exenciones también estará en el centro de los debates. El gobierno citó como ejemplo “la planificación territorial, el turismo o el desarrollo económico”. Pero a los parlamentarios les preocupa que los poderes soberanos no hayan sido excluidos formalmente del posible ámbito de exenciones, como destaca un dictamen del Consejo de Estado.

Realidad especial

El diputado por Corse-du-Sud Laurent Marcangeli (Horizontes) defiende el texto porque “el pacto republicano debe adaptarse a la realidad de Córcega”. Representa así “un territorio particular, una historia particular, una geografía y una economía impactadas por el hecho” de tener que lidiar a veces con “leyes costeras y de montaña al mismo tiempo”.

Pero para François-Xavier Ceccoli (LR, Alta Córcega), el texto inicial abriría el camino a un riesgo de presión sobre los cargos electos corsos, en particular por parte del crimen organizado. El colectivo antimafia “Massimu Susini” se dirigió el lunes en su dirección, exigiendo “garantías […] sólido”.

El proyecto de ley prevé filtros: los decretos o leyes que adoptaría la comunidad corsa deben pasar por el Consejo de Estado o el Consejo Constitucional. El diputado de LR pide enviarlos primero al gobierno (decretos) o al Parlamento (leyes) en París, que tendría el poder de oponerse a ellos. A cambio, tendrían un plazo que respetar, más allá del cual su silencio dejaría espacio para que la comunidad establezca un nuevo estándar.

Partidos políticos divididos

Los escaños de la Asamblea están divididos sobre el tema. Criticar, con Córcega-mañanaun texto “peligroso porque crea una ruptura con Francia”, la líder del RN Marine Le Pen propuso mediante enmienda una inversión de lógica. Sería el gobierno o el Parlamento el que autorizaría a la comunidad de Córcega a derogar un texto vigente en el resto del territorio. “Esto permite adaptar las leyes a la situación específica de Córcega, pero no transfiere plenos poderes legislativos a la comunidad corsa”, afirmó, afirmando que estaba dispuesta a votar “en contra” del texto tal como está.

Por el contrario, el gobierno podría contar con voces socialistas, pero su posición no está clara y internamente se están debatiendo “varias culturas políticas” de descentralización, según una fuente del grupo. Finalmente, los rebeldes y ecologistas se muestran abiertos al principio, pero exigen garantías, incluida una cláusula de “no regresión ambiental y social” incluida en el texto. “Sabemos que los corsos están de acuerdo con esto”, insiste Éric Coquerel (LFI).

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La constitucionalización, que requeriría el voto de tres quintas partes de los parlamentarios reunidos en el Congreso de Versalles, está aún lejos. En La Tribuna del domingoSin embargo, el ex presidente del consejo ejecutivo de Córcega, Gilles Simeoni, presionó al Parlamento, estimando que un fracaso o una ley diluida sería “grave y con consecuencias”.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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