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Los manifestantes prometen seguir presionando para que se adopte una ley integral

La movilización se produce a lo largo del tiempo. Más de mil personas se reunieron el lunes por la tarde frente al Ministerio de Justicia en París, así como en varias ciudades de Francia, para denunciar la violencia sexual y los fracasos revelados por el caso Lyhanna. Decididos, los manifestantes prometen ahora regresar “todos los lunes”.

Hacia las 19 horas, la multitud parisina, tranquila pero decidida, coreaba: “160.000 niños (víctimas de violencia sexual cada año), ¿qué estáis haciendo?”. Los carteles decían “No hay excusas para los depredadores” y “Tomen a los niños en serio”. En una marcha heterogénea, supervisada por una numerosa fuerza policial, los lemas también apuntaban al Ministro de Justicia: “Darmanin dimisión”.

Una movilización que quiere durar

En el origen de estos encuentros, una amplia coalición feminista y de defensa de la infancia, que reúne a 150 asociaciones y sindicatos. Llamó a la movilización ante “todos los tribunales” del país. El objetivo es claro: imponer un debate político rápido. “Exigimos una ley integral y con medios”, afirmó Solène Podevin, presidenta de la asociación Face à l’inceste. Y la presión continuará. “La movilización continuará mientras el examen de esta ley no se integre en la agenda parlamentaria”, advirtió. Este texto, presentado a finales de 2025 y firmado conjuntamente por un centenar de diputados, nunca ha sido examinado. Incluye 79 artículos y pretende revisar de forma integral la respuesta a la violencia sexual, en la justicia, la policía, la salud e incluso la protección infantil.

Testimonios marcados por la ira

En las procesiones los testimonios se suceden. Séverine Kanefeyer, de 52 años, acudió para “pedir a Darmanin que reaccionara”. Ella relata una infancia marcada por la violencia: “Mi padre siempre fue muy violento, viví toda mi infancia bajo los golpes”. Para ella, el asunto Lyhanna revivió viejos traumas. La misma indignación siente Laurence Charrier, de 56 años, “aturdido por el número de víctimas que estamos descubriendo”. “Necesitamos un cambio real, no una venda en una pierna de palo”, insiste este responsable administrativo. También en otras ciudades la movilización es fuerte. Varios centenares de personas se reunieron en Burdeos, Toulouse y Lille. Una petición en línea a favor de la ley integral se acerca a las 300.000 firmas.

Más allá de los medios, se acusa a todo un sistema. Para Claudia Liot, de 45 años, “la sociedad minimiza, silencia, domina estructuralmente a los niños”. Una crítica que suele surgir en las procesiones. En la manifestación de Toulouse, Sofia Antoine, del colectivo Femen, resumió el sentimiento compartido: “A pesar de Ciivise, a pesar de #metoo, el incesto […] nuestra sociedad sigue sin escuchar a sus hijos y, peor aún, con demasiada frecuencia sigue sin creerles”.

Una “disfunción sistémica” señalada

El asunto Lyhanna actúa como un detonante. Desde el descubrimiento del cuerpo de esta niña de 11 años y las revelaciones sobre el pasado del sospechoso, las críticas al sistema de justicia han aumentado. Se dirigen en particular a la falta de recursos y a las deficiencias en la tramitación de las denuncias. La Comisión sobre Incesto y Violencia Sexual contra los Niños (Ciivise) también ha denunciado una “disfunción sistémica” del sistema judicial, de la que el caso sería el símbolo.

La presión política también está aumentando. Actualmente, el Gobierno está hablando de añadir medidas al proyecto de ley de protección de la infancia, examinado el 15 de julio. Pero los partidarios de una ley integral advierten: no quieren un texto “cortado”. Y en las calles, el mensaje ya es claro: para estos manifestantes, la lucha apenas ha comenzado.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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