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Finep financia estructuración de la cadena productiva de malva en la Amazonía

Un proyecto para estructurar la cadena productiva de la malva, planta originaria de la Amazonía, será financiado por la Agencia de Financiamiento de Estudios y Proyectos (Finep), del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI).

La fibra de malva es extraída por familias ribereñas y utilizada en la fabricación de textiles. El proyecto fue propuesto por la Companhia Têxtil de Castanhal (CTC), una empresa que actúa en el estado de Pará desde hace 40 años, desarrollando productos a partir de yute.

El proyecto pretende introducir tecnologías que mejoren las condiciones laborales, aumenten la productividad y permitan la producción de textiles con mayor valor añadido.

En opinión del superintendente del área de Cadenas Agroindustriales y Defensa de la Finep, Rodrigo Secioso, se trata de una cadena productiva que enfrenta varios desafíos. Entre ellos, citó el bajo nivel de tecnología desde la siembra hasta el procesamiento de la fibra.

La fibra malva ganó espacio en los medios mundiales recientemente, cuando la actriz brasileña Alice Carvalho lució, en la ceremonia de los Oscar en Estados Unidos, un vestido confeccionado con tejido elaborado por CTC a partir de una combinación de yute y malva. Sin embargo, tradicionalmente la malva se ha utilizado en la producción de sacos agrícolas y en cuerdas, alfombras y tapizados.

El cultivo de malva se realiza en zonas de llanura aluvial. Las semillas se liberan en los lechos de los ríos cuando las aguas retroceden. Al comienzo del diluvio, la cosecha termina. Los agricultores cortan las plantas, las separan en manojos y las dejan en remojo para que se ablanden durante unos diez días. Luego, retiran las fibras del agua para su secado, lo cual se realiza en tendederos artesanales.

La falta de una estructura adecuada para la cosecha, transporte, secado, prensado y almacenamiento trae riesgos y pérdidas a los productores. Como el producto final todavía tiene un uso restringido, los compradores son pocos.

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El proyecto aprobado por la Finep prevé estudios para mejorar la especie; creación de maquinaria para cosechar, romper y separar semillas; desarrollo de infraestructura digital para el manejo de cultivos; evaluación de mecanismos financieros para la producción a escala; consolidación de negocios comunitarios piloto, que puedan ser replicados en otros territorios; y pruebas y evaluaciones en todas las etapas de producción, con miras a obtener una fibra más noble.

Rodrigo Secioso destacó que además de mejorar las condiciones laborales, el proyecto apunta a aumentar la productividad, agregar valor al producto y ampliar el mercado de consumo.

El director de Innovación de la Finep, Elías Ramos, agregó que “este tipo de apoyo, en el que el gobierno federal asume el riesgo de la innovación, junto con empresas e institutos de investigación, es fundamental para posibilitar iniciativas típicamente brasileñas con potenciales beneficios directos e indirectos para las comunidades involucradas”.

La inversión total en el proyecto alcanza R$ 25,7 millones, de los cuales R$ 15,2 millones, o el equivalente al 60%, son financiados por la Finep en forma de donación, según la convocatoria de la Finep Amazonia – Subsidio Económico a la Innovación en Flujo Continuo – Bioeconomía y Desarrollo Regional.

Además de la Companhia Têxtil de Castanhal, del proyecto participan tres instituciones científicas, tecnológicas y de innovación (TIC), que son la Universidad Federal de la Amazonia, la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y el Centro de Bionegocios Amazónicos (CBA), y cuatro empresas (Bioverse, Supernova, MGK Equipamentos y LABB41).

Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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