Embrapa desarrolla herramienta para mapear áreas agrícolas abandonadas

Con ayuda de IA (Inteligencia Artificial), la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) desarrolló una herramienta para identificar áreas destinadas al uso agrícola que se encuentran abandonadas. El estudio monitoreó el bioma del cerrado entre 2018 y 2022 mediante teledetección.
Las áreas clasificadas como “abandonadas” son aquellas que, en algún momento antes de 2018, fueron convertidas a uso agrícola y, durante el período de seguimiento, no presentó actividades productivas detectadas.
La encuesta identificó que la forestación es la plantación con mayor frecuencia de abandono. Según datos de Embrapa, alrededor del 84% de las tierras destinadas a plantaciones de eucalipto entran en esta clasificación.
El caso de mayor incidencia es el del municipio de Buritizeiro (MG), donde alrededor 13 mil hectáreas de tierras agrícolas están abandonadas; esto representa el 5% del área observada al inicio del estudio.
“El estudio demostró que las áreas abandonadas son más comunes de lo que imaginábamos”, destacó Edson Bolfe, investigador de Embrapa Agricultura Digital.
Según el investigador, la razón de la mayor frecuencia de este tipo de siembra está relacionada La volatilidad de la viabilidad económica..
“Muchos productores o empresas plantaron eucaliptos, quitaron la primera producción y luego no regresaron para una segunda remoción. Este es un tema recurrente en el sector forestal, especialmente en los bosques destinados a carbón vegetal”, explicó Bolfe.
Otros factores relacionados con este comportamiento son el encarecimiento de la actividad productiva, la baja productividad y los cambios en el uso productivo de la tierra.
A diferencia de los bosques de eucaliptos, las plantaciones de cultivos “temporales” (como soja y maíz) tienden a tener tasas de deserción más bajas. Según el investigador, las altas inversiones para viabilizar la siembra alientan a los productores a persistir en la tierra.
“El abandono está vinculado a factores económicos, como el aumento de costes o la pérdida de competitividad de esas cadenas”, destaca el investigador.
Una vez completado el mapeo, los datos se transmitieron a los municipios y estados. Las tierras abandonadas podrían utilizarse para la restauración ambiental, el secuestro de carbono, la reintegración a una producción de calidad y el estudio básico de corredores ecológicos.
El estudio se realizó con la ayuda de un satélite de la ESA (Agencia Espacial Europea) que cartografió el bioma entre 2018 y 2022. Los datos se analizaron mediante inteligencia artificial y redes neuronales, aplicadas para filtrar qué áreas se encuentran en estado de abandono.
La investigación, que tiene una precisión del 95%, es resultado de una colaboración entre Embrapa y la UnB (Universidad de Brasilia). Según Edson Bolfe, el estudio nació para analizar un espacio que era “invisible” en la investigación.
“Es una clase invisible, forma parte del mosaico de usos, por lo que nadie sabe exactamente qué era. Era la primera vez que hacían un estudio centrado en estos espacios”, explica el investigador.
Próximos pasos
Según el investigador, es necesario ampliar el tiempo de análisis para comprobar si las áreas se encuentran abandonadas o en “barbecho” (reposo). Antes de expandirse a otros biomas, el foco del estudio es calificar aún más el análisis en el Cerrado.
“Después de perfeccionar la tecnología para el Cerrado, podemos probarla en otros biomas. Sabemos que otros biomas tienen un perfil de cobertura diferente, entonces no es simplemente ‘CTRL-C y CTRL-V’, pero podemos adaptar la herramienta”, destacó.



