“Nos estamos volviendo indiferentes a la violencia”, advierte el Papa León XIV

Por primera vez desde que se convirtió en el máximo representante de la Iglesia católica, el Papa León XIV presidió la misa del Domingo de Pascua, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Dirigiéndose a miles de creyentes en todo el mundo, alentó a los líderes mundiales a desarmarse y buscar el diálogo para poner fin a las guerras.
“¡Quien tenga armas en la mano, que las deponga! ¡Quien tenga el poder de lanzar guerras, que elija la paz! ¡No una paz lograda por la fuerza, sino por el diálogo! ¡No con el deseo de dominar a los demás, sino de encontrarlos!”, dijo León XIV, este domingo (5).
El líder religioso criticó la falta de sensibilidad y apatía ante el sufrimiento ajeno.
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, resignándonos a ella y volviéndonos indiferentes. Indiferentes a la muerte de miles de personas. Indiferentes a las repercusiones de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes a las consecuencias económicas y sociales que producen y que todos sentimos”.
Hay una “globalización de la indiferencia” cada vez más acentuada, para usar una expresión querida por el Papa Francisco. “Cuánto deseo de muerte vemos cada día en tantos conflictos que ocurren en diferentes partes del mundo”, reflexionó el líder católico.
León XIV citó el ejemplo de Cristo para defender el diálogo y la cooperación como forma de superar el ciclo de odio que genera y perpetúa guerras y conflictos.
“Ésta es la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad, porque genera relaciones respetuosas a todos los niveles: entre las personas, las familias, los grupos sociales y las naciones. No apunta a intereses privados, sino al bien común; no busca imponer sus propios planes, sino contribuir a concebirlos y realizarlos junto con los demás”, añadió el Papa;
Recordó que, para los cristianos, la Pascua representa “una victoria de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio”.
“Este es un mensaje que no siempre es fácil de aceptar; una promesa que nos resulta difícil de aceptar, porque el poder de la muerte nos amenaza constantemente, por dentro y por fuera”, dijo el Papa, insistiendo en criticar la indiferencia. “Todos tenemos miedo a la muerte y, por miedo, volvemos hacia el otro lado, preferimos no mirar, ¡pero no podemos permanecer indiferentes! ¡No podemos resignarnos al mal!”
Según el Vaticano, unas 50.000 personas asistieron este domingo a la celebración litúrgica en la Plaza de San Pedro, que concluyó con el Papa llamando a todos a “escuchar el grito de paz que sale del corazón”. “No el que simplemente silencia las armas, sino el que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros”.


