Brasil necesita garantizar contrapartes para recibir centros de datos

La expansión de los centros de datos en Brasil requiere planificación, transparencia y reglas que garanticen beneficios al país y reduzcan los impactos socioambientales. La valoración fue hecha por investigadores en un debate realizado este lunes (27), en Niterói, Región Metropolitana de Río de Janeiro, en el marco del programa de la 78ª Reunión Anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC).
Los profesores Mauro Oliveira, del Instituto Federal de Ceará (IFCE), y Dan Levy, de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), sostuvieron que la instalación de grandes centros de procesamiento de datos debe ir acompañada de políticas públicas y una mayor participación de la comunidad científica.
Para Mauro Oliveira, Brasil corre el riesgo de repetir una lógica histórica de explotación de los recursos naturales sin garantizar contrapartidas para el desarrollo nacional.
“El problema es no recibir centros de datos. El problema es recibir estas inversiones sin negociación. Brasil necesita definir qué quiere exigir a cambio”, afirmó Mauro.
Según el investigador, el debate sobre los centros de datos todavía se limita a unos pocos sectores y debería movilizar a las universidades, el gobierno y la sociedad. Él argumentó que Estos emprendimientos traen desafíos relacionados con el consumo energético, la soberanía digital y el control de la infraestructura tecnológica.
Oliveira citó el proyecto de instalación de un gran centro de datos centrado en inteligencia artificial en Ceará. Según él, la unidad debería consumir alrededor de 300 megavatios de energía, demanda equivalente a la capacidad de abastecer a millones de personas.
“Hoy en día, el mundo es incapaz de producir suficiente energía para satisfacer la demanda proyectada por los centros de datos de inteligencia artificial”, afirmó.
Además de energía, Oliveira defendió que el país establezca mecanismos permanentes de seguimiento, auditoría y transparencia respecto de los proyectos.
“El papel de las universidades es participar en este debate. No estamos en contra de los centros de datos. Estamos en contra de la ausencia de las universidades en la discusión sobre las condiciones en las que se implementan”, afirmó.
Impactos
Desde la perspectiva del derecho ambiental, Dan Levy sostuvo que los impactos causados por los centros de datos van más allá del consumo de agua y energía. Según él, También se deben considerar efectos como la contaminación acústica, la presión sobre los recursos naturales, los conflictos territoriales, las desigualdades sociales y los riesgos para las comunidades vulnerables..
“La transición digital y la transición ecológica no pueden tratarse como procesos independientes. Es necesario incorporar criterios de sostenibilidad, transparencia y participación social”, defendió el investigador.
Según Levy, las comunidades directamente afectadas deben participar en las decisiones relacionadas con la implementación de estos proyectos y no sólo soportar sus impactos.
El investigador también asoció la expansión de los centros de datos con el concepto de colonialismo digitalsegún el cual los países del Sur Global comienzan a proporcionar recursos naturales, como energía, agua y territorio, para sustentar la infraestructura tecnológica de las grandes empresas del Norte Global.
“No estamos en contra del desarrollo. La cuestión es cómo se realiza y quién corre con sus costes”, concluyó.


