Primera reunión de crisis en el ayuntamiento para “sentar las bases” de la renovación de la torre Montparnasse

Es un proyecto titánico el que se avecina. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, reunió el lunes a los principales copropietarios de la torre Montparnasse para discutir el futuro del gran proyecto de renovación, aún bloqueado por desacuerdos internos. Según quienes lo rodean, este encuentro permitió “sentar las bases” para un diálogo y está previsto un nuevo encuentro para finales del verano.
Esta reunión se produce pocos días después de la votación de los copropietarios que validan la preparación de los trabajos de retirada de amianto. El lanzamiento de esta primera fase, sin embargo, queda pendiente de un acuerdo sobre varios expedientes, en particular las plantas destinadas a albergar un hotel. Las discusiones también giran en torno a los intercambios superficiales a otros niveles y al abandono de los procedimientos judiciales.
El permiso de construcción expira a finales de noviembre.
Al final de la reunión, Frédéric Lemos, uno de los copropietarios presentes, indicó que el alcalde “escuchó” y “comprendió una serie de problemas”. El entorno de Emmanuel Grégoire, por su parte, consideró que “el encuentro nos permitió sentar las bases” y habló de “una voluntad común de trabajar con calma y lejos de las presiones mediáticas”. Frédéric Lemos añadió que “el alcalde de París quería que nos volviéramos a reunir a finales del verano y que hasta entonces los copropietarios deberían trabajar en una buena inteligencia colectiva”.
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El permiso de construcción expira a finales de noviembre, lo que exige que las obras comiencen antes de esa fecha límite, de lo contrario habrá que reiniciar el procedimiento por completo. Frédéric Lemos subrayó también que Emmanuel Grégoire “es consciente de que se trata de un proyecto privado” y que “se ha puesto como garante de los intereses de los parisinos dado que este proyecto es ultravisible”.
Iniciada en 2015, la renovación prevé una torre de cristal con terrazas arboladas, un hotel, comercios, servicios y un invernadero agrícola en el tejado, por un coste estimado ahora en 800 millones de euros, frente a los 300 millones anunciados en 2017.

