¿La SNCF practica el overbooking en sus trenes, al igual que los aviones?

¿Qué podría ser más frustrante que presentarse al embarque con la maleta en la mano, soñar con el sol y que le rechacen la entrada? Las salidas de vacaciones en avión a veces se ven perjudicadas por el overbooking, una práctica comercial que consiste en vender más plazas de las esperadas, con la esperanza de que algunas personas cancelen su viaje. ¿Pero qué pasa con el tren?
El lunes, en la red social X, una publicación que tuvo más de 75.000 visitas informó que un usuario había sido víctima de tal práctica. Según su relato, su viaje a Ouigo fue cancelado el día antes de la salida por un mensaje que mencionaba “menos asientos de los previstos”. Varios internautas vieron esto como una prueba de overbooking. Entonces, ¿la SNCF, al igual que las compañías aéreas, practica el overbooking? Y si un viajero se queda sin asiento, ¿cuáles son sus derechos?
FALSO
En 2017, artículos de prensa, como el de BFMTV, afirmaban que la SNCF había vendido más billetes que asientos disponibles en determinados TGV, apostando por cancelaciones de última hora. Hoy en día esto ya no es así, asegura la empresa. “El overbooking ya no existe”, afirma la SNCF 20 minutos. Recuerda que sus TGV funcionan con reserva obligatoria: cada billete corresponde a un asiento específico.
Sin embargo, dos situaciones muy reguladas pueden llevar a un pasajero a viajar sin asiento asignado. El primero se refiere a viajes interrumpidos, como cuando los pasajeros de un tren cancelado se trasladan a otro. Un caso que la compañía califica de “extremadamente raro” y estrictamente limitado por motivos de seguridad y gestión de flujos.
El segundo afecta a los titulares de billetes con precios flexibles, como los abonos Liberté o las ofertas Max Actif: estos viajeros pueden cambiar su billete hasta el último minuto, incluso en un tren completo, sin garantía de asiento. Esta falta de garantía es parte integrante de la promesa comercial de estos precios, y de ello se informa al cliente en el momento de la compra o modificación. Algunos titulares de billetes de TGV Inoui pueden incluso ser redirigidos a un Ouigo.
El transporte aéreo está mejor regulado en materia de overbooking
Esta práctica de overbooking difiere enormemente entre el transporte aéreo y otros sectores (tren, hoteles, etc.). En el ámbito de la aviación, el Reglamento europeo 261/2004 impone un marco muy preciso: en caso de overbooking, la compañía debe buscar primero pasajeros dispuestos a posponer su vuelo y luego, en caso de rechazo, ofrecer una compensación fija de hasta 600 euros, apoyo durante la espera y la posibilidad de elegir entre reembolso o transporte alternativo. “El transporte aéreo es el único sector de viajes en el que los pasajeros tienen derechos regulados por ley con tanta precisión en materia de overbooking”, observa Anton Radchenko, abogado especializado en derecho aeronáutico y fundador de AirAdvisor, una empresa de compensación a pasajeros.
No existe nada parecido en el caso del ferrocarril. El Reglamento europeo 2021/782, que regula los derechos de los viajeros de ferrocarril desde su entrada en vigor en 2023, se ocupa principalmente de retrasos, cancelaciones y conexiones perdidas. “No prevé nada equivalente a la sobreventa de un tren. Este tipo de litigios entran más bien en el contrato de transporte y en el derecho común del consumidor”, explica el abogado.
En tren, todo depende de las condiciones de venta.
En este vacío legal, SNCF ofrece su propia “garantía de viaje”, que prevé una compensación en caso de retraso importante en viajes largos. En concreto, un pasajero que descubre su asiento ocupado debe ponerse en contacto con el revisor para comprobar si hay otro asiento disponible en otra parte del tren. A falta de una solución, el margen de maniobra sigue siendo limitado: la ley no prevé ninguna compensación automática, a diferencia del avión. Todo dependerá entonces del precio suscrito, de las condiciones generales de venta y, en su caso, de una reclamación directa a la SNCF o un recurso ante su mediador.
Sin embargo, un consejo se aplica a todos los modos de transporte: esté al tanto de cada cambio en caso de disputa. “Muchos viajeros abandonan sus reivindicaciones en el camino y las empresas lo saben”, recuerda Antón Rádchenko. Suficiente para salir de vacaciones preparado para cualquier eventualidad.
