El Tribunal de Cuentas destaca la falta de transparencia de los procedimientos disciplinarios

El Tribunal de Cuentas acaba de señalar a la policía. En un informe publicado el lunes, la institución considera que los procedimientos disciplinarios dirigidos a agentes de la policía nacional y a los gendarmes adolecen de falta de transparencia y retrasos excesivos. Los jueces consideran que los sistemas de control “siguen siendo insuficientemente transparentes” y que los procedimientos son “difíciles de leer, insuficientemente gestionados y marcados por retrasos excesivos”.
Según el informe, “el tiempo entre los hechos imputados y el pronunciamiento de las sanciones” alcanza “tres años para las sanciones más severas en la policía” y “poco más de un año para la gendarmería”. El Tribunal de Cuentas recomienda que este plazo se “reduzca considerablemente”. En 2023, se impusieron más de 2.100 sanciones a agentes de policía y más de 3.100 a gendarmes. La mayoría de estas sanciones se refieren a problemas disciplinarios o violaciones de conducta ejemplar en la vida privada de los agentes, más que a faltas éticas cometidas durante sus interacciones con la población.
Fortalecer la transparencia para restaurar la confianza
Como resultado de la campaña de participación ciudadana 2023, el informe también recomienda fortalecer la transparencia para reducir “el importante déficit de transparencia que daña el vínculo de confianza” entre las fuerzas del orden y la población. Entre las vías propuestas figuran la apertura de consejos disciplinarios a observadores externos a los ministerios, la armonización de las prácticas entre la policía y la gendarmería, el establecimiento de herramientas de seguimiento informático y la publicación de “un resumen anónimo de cada sanción disciplinaria grave”, especificando el comportamiento en cuestión.
Nuestro expediente sobre la violencia policial
El Tribunal de Cuentas señala, sin embargo, que los controles internos garantizados por la jerarquía, el IGPN y el IGGN, así como los controles externos, ejercidos en particular por la autoridad judicial y el Defensor de los Derechos, se están “fortaleciendo”, con una “actividad disciplinaria sostenida”. Para prevenir incumplimientos éticos, recomienda finalmente reforzar la formación de los agentes y experimentar con “el disparo sistemático de la cámara de los peatones durante las intervenciones”.

