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¿La ley de emergencia agrícola “tomará como rehén al agua” en beneficio de la agricultura?

Un lunes por la noche a las 21:30, a mediados de julio. Precisamente en esta fecha los diputados franceses se reunieron en la Asamblea Nacional para examinar un texto fundamental para nuestro futuro y que cristalizó fuertes tensiones. Pero ¿cuántos diputados estarán presentes este lunes para debatir la nueva versión de la ley de emergencia agrícola? La pregunta merece hacerse, ya que la votación promete ser reñida. Particularmente divididos sobre este texto que supuestamente ayudará a los agricultores franceses, los parlamentarios tendrán que decidir esta noche, antes de que los senadores vuelvan a examinar el texto este martes.

Si la reintroducción de ciertos pesticidas prohibidos causa sorpresa, también lo hace la cuestión del uso de recursos de agua potable para fines agrícolas. Hasta el punto de que muchas ONG o asociaciones acusan a Francia de “tomar como rehén el agua” para redistribuirla entre los agricultores, denuncia WWF. Ella no es la única. “El texto es inaceptable en esta versión porque pone en peligro el medio ambiente, nuestra salud y no ayudará a los agricultores. Estamos muy preocupados”, asegura Pauline Pennober, responsable de proyectos de la asociación Aguas y Ríos de Bretaña.

El texto prevé el objetivo de duplicar los volúmenes de almacenamiento de agua para fines agrícolas de aquí a 2035, a menudo en detrimento de los humedales. Excepto que Francia ya tiene más de 800.000. Pero eso no es todo. Ya no serán necesarias reuniones públicas para aspirar a obtener la autorización ambiental. Y el miedo a ver cómo se excavan megacuencas en el territorio es real. “Esta ley sólo quiere ayudar a los más grandes, a los que ya reciben subvenciones. Siempre alimentamos al mismo modelo. Quieren que creamos que podremos almacenar agua en depósitos gigantes. Pero cuando hace calor, esta agua se evapora y se vuelve no apta para el consumo animal. Para nosotros, es una carnicería”, continúa Pauline Pennober.

Los humedales desaparecerán

Para la diputada macronista Nathalie Coggia, relatora del expediente ante la Asamblea, “se hicieron concesiones” que allanaron el camino para la adopción del texto por parte del campo centrista, aún indeciso. “El almacenamiento se hace más fácil, pero supervisado. Este almacenamiento seguirá respaldado por un enfoque concertado y basado en los mejores conocimientos científicos disponibles”, asegura el diputado. Si bien se reconoce que “algunas estructuras de almacenamiento podrán compensar los humedales”, pero a condición de que “presenten funcionalidades ecológicas equivalentes a estas últimas”, estos humedales se consideran, sin embargo, esenciales para la biodiversidad y para luchar contra el calentamiento global.

Los cultivos de maíz, que requieren mucha agua, sufren el déficit hídrico al que contribuyen.– C. Allain/20 Minutos

Sin embargo, es difícil comparar un hoyo artificial plantado en medio de campos de maíz en una reserva de biodiversidad boscosa, donde el agua tendrá su lugar durante todo el invierno pero también en verano. “Este texto va en contra de todo lo que hemos construido para la preservación de nuestros recursos naturales. El uso agrícola tiene prioridad sobre otros usos. ¡Aunque suframos sequías y olas de calor! El contexto debe alertarnos”, advierte Ludovic Brossard.

“No se debe privatizar el agua”

El funcionario electo de Rennes teme, en particular, que las decisiones se tomen en París y no en los territorios. “Debemos mantener la producción agrícola, eso es obvio. Pero el agua no debe ser privatizada por determinadas actividades. Un curso de agua no es una tubería que se tapa o se desenchufa. La mejor manera de hacer frente a las sequías que van en aumento es almacenar agua en el suelo, crear zonas de “esponja” en lugar de un paisaje en forma de embudo. Tenemos soluciones locales”, continúa Ludovic Brossard.

Él, que también es presidente de la comunidad de Aguas de la Cuenca de Rennes, teme el poderoso lobby de la FNSEA. En Bretaña, el primer sindicato agrícola utilizó todo su peso para intentar descarrilar el nuevo plan de desarrollo y gestión del agua para la cuenca de Vilaine. El texto preveía, en particular, la prohibición del uso de pesticidas en las cuencas de agua potable, pero fue suspendido por los prefectos de Ille-et-Vilaine y Loire-Atlantique, bajo presión de la FNSEA. Si se aprobara la ley de emergencia agrícola, los tres años de trabajo desaparecerían. Y esta es también la razón por la que las autoridades agrícolas esperan ganar escaños en los órganos locales de toma de decisiones. Influir en el debate público. La pelota está en el tejado de los parlamentarios.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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