Después de tres semanas de suspenso, Keiko Fujimori es elegida presidenta de Perú

El larguísimo suspenso terminó en Perú. Tres semanas después de las elecciones, Keiko Fujimori fue declarada oficialmente ganadora de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el lunes.
Esta candidata de derecha, de 51 años, obtiene el 50,13% de los votos, frente al 49,86% de su rival de izquierda Roberto Sánchez, según los resultados finales publicados en el sitio web de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). El traspaso del poder con el presidente interino José María Balcázar está previsto para el 28 de julio por un mandato de cinco años.
El regreso del fujimorismo
Su victoria marca el regreso del fujimorismo al poder, más de dos décadas después del fin del reinado de su padre Alberto Fujimori (1990-2000), que gobernó el país con mano de hierro antes de caer en desgracia, condenado por corrupción y crímenes de lesa humanidad.
Esta segunda vuelta es una de las votaciones más reñidas de la historia reciente en América Latina, siendo la brecha final entre los dos rivales de 50.000 votos de más de 18 millones de electores. El campo fujimorista estaba esperando que se oficializara la victoria, ya que la candidata de Fuerza Popular tenía desde la semana pasada una ventaja que su rival ya no podía llenar.
Fuerte inestabilidad política
Roberto Sánchez, de 57 años, heredero político del exjefe de Estado Pedro Castillo, por su parte sugirió que no reconocería el resultado y pide la cancelación de los votos de los peruanos en el exterior, denunciando irregularidades. También encabezó el sábado, por segundo fin de semana consecutivo, una marcha de cientos de simpatizantes en Lima denunciando “un grave ataque al proceso electoral”.
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Se suponía que estas elecciones pondrían fin a la fuerte inestabilidad política en el país andino, donde se han sucedido ocho presidentes desde 2016, en un contexto de repetidas crisis institucionales. Keiko Fujimori también admitió haber heredado un país “fragmentado” por una campaña polarizada y la pequeña diferencia resultante de las encuestas en la segunda vuelta. “Sabemos que el país está dividido. Tenemos una gran responsabilidad de escuchar a ambas partes. Las puertas al diálogo están abiertas” para Roberto Sánchez y todas las fuerzas políticas del país, aseguró.



