Abogado millonario, pro-Trump… ¿Quién es Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente?

Una victoria hasta el último momento y un giro muy a la derecha. El empresario Abelardo de la Espriella ganó este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Este abogado antisistema apoyado por Donald Trump prometió una “nueva era” para el país, golpeado por la violencia de los grupos armados.
Novato en política, este empresario millonario de 47 años venció al senador de izquierda Iván Cepeda, filósofo y defensor de los derechos humanos, con el 49,7% de los votos, frente al 48,7%. “El Tigre”, como lo llaman sus seguidores, dice que entró en política para evitar que Colombia fuera “destruida” por la izquierda. Promete seguridad después de una campaña marcada por los bombardeos guerrilleros y el asesinato de un candidato presidencial.
“Forastero”
El hombre que asumirá el cargo el 7 de agosto se ha dado a conocer como abogado defendiendo a ex paramilitares, narcotraficantes, futbolistas y a un hombre que estuvo en el origen de un gran fraude piramidal. Denunciando a la clase política, dirigió su campaña como un “forastero”, habiendo renunciado a su lujosa vida en la ciudad italiana de Florencia para salvar “la patria”, logrando derrocar a la derecha tradicional.
De nacionalidad estadounidense y colombiana, es blanco de muchos interrogantes sobre el origen de su repentina fortuna. El empresario creció en el norte de Colombia, llevando, según él, una existencia “Tom Sawyer”, entre la pesca y el juego en el campo. En su carrera hacia la presidencia, aseguró que tenía “los cojones” para gobernar con “mano de hierro” el país, primer productor mundial de cocaína minado por un conflicto armado interno desde hace más de seis décadas.
Primeros compases
Abelardo de la Espriella experimentó un ascenso meteórico con un virulento discurso contra la guerrilla y contra Gustavo Petro, el presidente saliente a quien la Constitución le impedía postularse para un segundo mandato. Casado y padre de cuatro hijos, propone medidas de seguridad que recuerdan la lucha antipandillas del presidente salvadoreño Nayib Bukele y una reducción drástica del gasto estatal al estilo del argentino Javier Milei. Durante su campaña, prometió en particular construir megaprisiones donde los reclusos serían alimentados con “pan y agua”, bombardear los campos de narcotráfico con el apoyo de Estados Unidos e Israel y reducir el aparato estatal en un 40%.
Favorable a la oposición frontal a los grupos armados vinculados al narcotráfico, prometió perseguir “sin descanso a los bandidos, en el marco de la Constitución y las leyes de la República”, y gobernar para “todos los colombianos”.
Una marca de ron y una línea de ropa.
Criticado por sus declaraciones misóginas y homofóbicas, el futuro presidente también apoya el porte de armas y es un firme partidario del fracking, un proceso de extracción de gas y petróleo perjudicial para el medio ambiente que constituye una línea roja para muchos votantes de izquierda.
Antes de postularse para presidente, el candidato se jactaba en las redes sociales de viajar en jets privados y promocionaba sus diversos negocios, entre ellos su marca de ron y una línea de ropa llamada “Estilo De la Espriella”.
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Su despreocupación a veces le jugó una mala pasada. Por tanto, tuvo que disculparse tras creer que era necesario “destripar” a la izquierda. En una entrevista, contó cómo, cuando era joven, solía pegar pólvora a los gatos para hacerlos volar por el aire, antes de afirmar que era una broma.
Con su victoria, Colombia, primer productor mundial de cocaína, se convierte en el último país latinoamericano en girar hacia la derecha, después de Argentina, Chile y Ecuador, cuyos líderes, alineados con Washington, rápidamente lo felicitaron. Según los expertos, sus promesas de una ofensiva militar podrían hundir al país en una nueva espiral de violencia.


