Duralex busca comprador dos años después de la compra por parte de sus empleados

Fundada en 1945 y situada cerca de Orleans, en el Loiret, la vidriera Duralex se encuentra una vez más en una situación económica difícil. Dos años después de la adquisición de la empresa en forma de Scop por parte de sus empleados, ésta quedó en quiebra el 1 de junio. Y eso no será suficiente ya que la gerencia anunció el jueves que Duralex ya estaba a la venta.
El viaje de Duralex no ha sido fácil desde que el 60% de los 245 empleados se hicieron cargo de la empresa en forma de cooperativa en 2024. Dos años más tarde, las recurrentes dificultades financieras del vidriero llevaron a una nueva suspensión de pagos, la quinta en unos veinte años.
“Estamos oficialmente buscando comprador”
En el proceso, fueron despedidos François Marciano, ex director general, y su hijo Antoine, director financiero. Hace una semana, la nueva dirección anunció a los empleados que las líneas de fabricación se recortarían durante al menos dos semanas para ahorrar dinero y asegurar 1,4 millones de euros en retrasos.
Es en este contexto, y a menos de dos semanas de la próxima audiencia en el tribunal comercial, que Duralex hizo un nuevo anuncio: “para sostener la situación económica, estamos oficialmente buscando un comprador que nos apoye como parte de un plan de venta”. Las ofertas deberán presentarse “a más tardar el 6 de agosto al mediodía”.
Por tanto, Duralex está a la venta y las cifras declaradas para atraer compradores no son tan malas. En particular, la dirección informa de una facturación de 39 millones de euros en 2024/2025, mientras que el ex director general, François Marciano, contaba con 35 millones en 2027 para volver al equilibrio financiero. Los observadores habían calificado este objetivo de insostenible. Duralex también cuenta con importantes existencias, valoradas en 24 millones de euros.
“La empresa tiene cierto futuro industrial”
Para la Confederación General de Scop (CG Scop), la situación de Duralex “no se debe al modelo cooperativo”, sino a “una recuperación insuficientemente financiada”. CG Scop considera que la reventa es un “paso lógico teniendo en cuenta la situación de tesorería de la empresa”, y afirma que “la empresa tiene un futuro industrial seguro”, sobre todo teniendo en cuenta una “cartera de pedidos en crecimiento”.
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Por su parte, el grupo de inversión ciudadana Lita está preocupado por los 11.000 inversores privados “que han movilizado 7 millones de euros de ahorro para apoyar este proyecto industrial”. La organización reconoce que a estas alturas “nada garantiza” que los titulares de títulos participativos sean tenidos en cuenta en la oferta que será aceptada por el tribunal mercantil. En otras palabras, es posible que estos 11.000 pequeños inversores nunca vuelvan a ver su dinero.

