Reflexión humillante, acto brutal… Una cuarta parte de las mujeres francesas ya han sido víctimas de violencia ginecológica

“Punción de ovario sin anestesia general. Grité de dolor y les pedí que pararan. El médico continuó y simplemente pidió a la enfermera que me pusiera la mascarilla para poder calmarme”… Este es uno de los muchos testimonios recibidos por la asociación Alto a la Violencia Obstétrica y Ginecológica (StopVOG) durante su investigación* dedicada al consentimiento en ginecología. Este jueves se publican los resultados de esta encuesta, la primera a escala nacional, realizada entre 10.152 personas.
Reflexión infantilizante o humillante, comentario inapropiado sobre el peso, acto médico intrusivo, brutal o incluso no consentido… Veinticuatro años después de la “ley Kouchner” que consagra el derecho al consentimiento libre e informado para cualquier acto médico, la asociación quiso evaluar el alcance de la violencia ginecológica y obstétrica, que va desde las palabras inapropiadas hasta la palpación de los senos realizada sin el consentimiento de la paciente.
Una de cada cuatro mujeres
Entre las más de 10.000 personas encuestadas, el 28,7% declaró haber sufrido violencia ginecológica y el 24,5% violencia obstétrica. La encuesta revela que en más de una de cada dos personas encuestadas ya se ha continuado con el examen a pesar del dolor sentido y del deseo del paciente de ponerle fin. Lo que es aún más grave: para el 4,1% de los encuestados, el examen se realizó a pesar de una negativa explícita.
Casi el 40% de los encuestados también dijeron que habían experimentado discriminación en su trayectoria sanitaria. Sexismo, gordofobia, racismo, discriminación ligada a la orientación sexual, identidad de género, discapacidad, opciones reproductivas… Los objetos de discriminación son múltiples.
Ginecólogos, radiólogos, parteras.
Si casi el 40% de los encuestados cita a los ginecólogos como autores de esta violencia, casi el 15% cita a otros médicos: radiólogos, anestesistas, ecografistas y médicos generales. Las matronas son denunciadas por el 12,7% de las víctimas entrevistadas. También se informa sobre otros cuidadores, como médicos internos y externos u otros estudiantes de salud, pero también enfermeras puericultoras, osteópatas y fisioterapeutas.
Si la falta de formación sobre la cuestión del consentimiento puede explicar esta violencia, la asimetría de la relación médica también influye. Así, el 84,6% de los encuestados cree que es difícil rechazar un examen ofrecido por un profesional de la salud.
Un límite metodológico
La encuesta, sin embargo, presenta una limitación metodológica. El cuestionario, distribuido en las redes sociales y por asociaciones, sindicatos y medios de comunicación, logró movilizar a más personas que habían vivido experiencias traumáticas.
Esta violencia puede tener consecuencias graves: trauma psicológico, pérdida de confianza o incluso, para una persona de cada dos, un impacto directo en el seguimiento médico, ya sea que tengan miedo de consultar o hayan renunciado a hacerlo.
* encuesta realizada entre 10.152 personas entre el 30 de julio y el 31 de diciembre de 2025 a través de un cuestionario online distribuido en redes sociales y por asociaciones, sindicatos y medios de comunicación.

