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¿Los héroes de “Toy Story 5” también son buenos juguetes en la vida real?

Recordamos a John Lasseter, creador de la saga historia del juguete en Pixar, emocionado de ver a un niño divirtiéndose con un muñeco de Woody el Vaquero. “Entonces comprendí que ya no me pertenecía”, nos confió entonces. Treinta años después, el lanzamiento de la quinta parte, coescrita por Andrew Stanton y McKenna Harris, demuestra que los juguetes de la saga se han emancipado verdaderamente y son cada vez más impresionantes.

Es en El Segundo, cerca de Los Ángeles, donde la firma Mattel da vida a los juguetes falsos inspirados en los reales que cobran vida en la película, una obra titánica cuya evolución pudimos seguir: el Woody de 1996 podía decir algunas frases cuando le tiraban de un hilo a la espalda. El de 2026 habla solo moviendo los labios, tiene expresiones casi humanas y reconoce otros juguetes con los que puede interactuar. Impresionante y un poco espeluznante también. Nuestra primera pregunta fue si había un botón de apagado. La respuesta es sí.

La guarida de Papá Noel

“Nuestro trabajo es transformar a los héroes que los espectadores ven en la pantalla en juguetes que puedan emprender en las aventuras que elijan. Han evolucionado desde la primera película, tanto técnica como personalmente, y tenemos que tener eso en cuenta”, explica la jefa de diseño Kristen Sanzeri. Los dos muñecos Woody y Buzz están a escala de los de la película, lo que los hace impresionantes. Al visitar los talleres, podemos comprobar hasta qué punto este resultado requiere conocimientos especializados. Hay talleres para todo porque nada se deja al azar: cabello (descubrimos cómo se cose el pelo de Barbie…), juegos, repuestos, vehículos, tejidos… Cada uno tiene su propio campo de especialización que defiende con pasión. En el corazón de este laberinto de espacios abiertos, se tiene la impresión de estar en la guarida de Papá Noel y sería fácil perderse por los pasillos.

Cada personaje es analizado en base a documentos proporcionados por Pixar, que sigue todas las etapas de diseño y fabricación. Cada una de las piezas se reproduce mediante impresoras 3D antes de perfeccionar sus colores y poses.

No siempre lo más visible es lo más complicado, comenta Kristen Sanzeri. Por ejemplo, tuvimos muchos problemas con la pequeña espiral en la barbilla de Buzz Lightyear porque teníamos que evitar que los niños la borraran con demasiada facilidad. Terminamos esculpiendo ligeramente su barbilla para que fuera difícil rascarla. »

Dos tipos de audiencia

“Cómo colocar un motor en el cuerpo de Buzz también fue un verdadero problema. La técnica nos obliga a renunciar a ciertas cosas, incluso si eso significa tenerlas en cuenta para la próxima película”, insiste Kristen Sanzeri. Este es especialmente el caso de hacer hablar a los muñecos que los creadores guardan en sus cajas desde 2014. El coste era entonces demasiado alto para que la producción fuera rentable. Los enigmas son numerosos, sobre todo porque la fecha de estreno de la película acaba marcando el fin del receso. También hay que tener en cuenta el precio de venta para que los juguetes sean económicamente accesibles al mayor número de personas posible.

Si los niños son el principal objetivo de Mattel, que a menudo les invita a probar los juguetes antes de ponerlos en producción, no son los únicos que deben estar satisfechos.

También pensamos mucho en los coleccionistas adultos que constituyen una parte importante de nuestra audiencia. Siguen de cerca nuestro trabajo y también les consultamos periódicamente. »

La dificultad está en complacer tanto al niño que llevará a Buzz a golpear a Woody como al fan adulto que mantendrá al dúo en una ventana preguntándose si acabará sacando las figuritas de sus cajas.

Nuestro archivo en Pixar

Kristen Sanzeri ve el futuro de la franquicia con mucho optimismo. “ historia del juguete seguirá evolucionando y nuestros juguetes también”, afirma. El resultado ya es tan sorprendente que uno se siente como tener a Woody y Buzz en casa. Quién sabe si un día no tan lejano, la tecnología no estará lo suficientemente desarrollada como para que los juguetes abandonen Mattel y desempeñen su propio papel en una nueva era. Historia del juguete. ¿No sería esa una forma divertida de cerrar el círculo?

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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