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Hay soluciones para terminar con tu adicción al teléfono

Un especialista en ética de la tecnología, fue el primero en popularizar esta tendencia; el objetivo, utilizar solo gris en la pantalla para que sea menos estimulante.

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18/01/2018

En un intento por terminar con la adicción a mi teléfono inteligente, me uní a un pequeño grupo de personas que cambió la pantalla de sus dispositivos a escalas de grises: sin colores y con un rango de sombras en blanco y negro. Tristan Harris, el especialista en ética de la tecnología, fue el primero en popularizar esta tendencia; el objetivo de utilizar solo gris es hacer que la pantalla del teléfono sea un poco menos estimulante.

Llevo un par de días viviendo en gris y es sorprendente lo mucho que me ha aplacado la inquietud por revisar el teléfono. Lo cual sugiere que, tal vez, una forma de dejar mi adicción por este dispositivo sea empeorar un poco su calidad. Somos animales simples: resulta que nos estimulan los colores brillantes.

Las empresas de Silicon Valley, como Facebook y Google, lo saben y recurren cada vez más al campo de la neurociencia aplicada para ver exactamente de qué manera responden los cerebros a los colores en las aplicaciones, qué produce placer y qué llama la atención. La nueva investigación demuestra lo importante que es el color para nuestro entendimiento de las prioridades y las emociones.

Sin embargo, no todos quieren estar tan enamorados de su pantalla. Esta semana, dos inversionistas importantes pidieron a Apple que encontrara la forma de ayudar a los padres a limitar el uso que hacen sus hijos de los iPhone y las iPad, y mencionaron una inquietud por "la salud a largo plazo". También hay un movimiento creciente entre algunos de los primeros empleados de la industria tecnológica que está realizando advertencias respecto de los productos que fabricaron. Además, muchos consumidores están comenzando a cuestionarse qué nos está haciendo todo esto en la mente.

Mack McKelvey, la directora ejecutiva de la firma de marketing SalientMG de Washington D. C., señaló que son conscientes de los trucos que tienen los teléfonos para mantener a la gente más tiempo revisándolos... y lo que hace que los revisen con mayor frecuencia.

"Nadie compra cajas de cereal blanco y negro, la gente compra las que tienen los colores en verdad estimulantes, y estas aplicaciones han desarrollado mosaicos muy lindos, formas muy vistosas y colores muy brillantes, todo lo cual está diseñado para estimular al que lo vea", explicó McKelvey. "Pero hay un mundo vibrante y mi teléfono no debería serlo".

McKelvey también decidió cambiar al gris. No obstante, fue más complicado de lo que esperaba.

"Me tardé como cuarenta minutos en descubrir cómo hacerlo. Enterraron la configuración", comentó. "De verdad, debes tener ganas de hacerlo" (si lo quieres intentar, aquí hay algunos consejos en inglés para lograrlo.

Una persona a la que recurren Facebook y otras empresas es Thomas Z. Ramsoy, director ejecutivo de Neurons, una firma que se fundó hace cuatro años con sede en Copenhague. Su negocio utiliza escaneos cerebrales y tecnología de rastreo visual para estudiar las aplicaciones, las actualizaciones y la tecnología del futuro. La empresa suele medir la actividad eléctrica del cerebro mientras un consumidor interactúa con un teléfono, en actividades como escribir mensajes de texto o revisar Facebook.

Según Ramsoy, el objetivo a menudo es que un producto inspire emociones de felicidad y llame la atención sin alterar al consumidor. Durante el último año, Facebook ha sido su cliente más importante y ha promovido parte de la investigación, comentó. "Tenemos mucho trabajo, tenemos que pellizcarnos para saber que es verdad", señaló.

"Color y forma son los rompehielos al momento de llamar la atención de la gente, y la atención es la nueva moneda", explicó. "Lo delicado es crear una interface que llame la atención de las personas sin perturbarlas, sin entrometernos a propósito en su espacio".

La escala de grises reintrodujo la capacidad de elección, señaló Ramsoy.

Las empresas utilizan colores para provocar decisiones subconscientes, comentó Ramsoy (por ejemplo, tal vez yo quiero abrir mi correo electrónico, pero termino en Instagram, después de ver su botón colorido). Al volver gris el teléfono se acaba la manipulación. Ramsoy mencionó que hacer esto reintroduce la "atención controlada".

"Es una muy buena idea", comentó. "También se debe quitar el sonido".

Una forma en la que Silicon Valley podría ayudar a mitigar la adicción al teléfono es utilizar una paleta de colores más amable, afirmó Bevil Conway, un investigador del National Eye Institute, quien investiga el color y las emociones.

"El color no es una señal que sirva para detectar objetos; en realidad, es algo mucho más fundamental: sirve para decirnos qué podría ser importante", señaló Conway. "Si ves muchos colores y contrastes, estás bajo un estado constante de reforzamiento de la atención. Tu sistema de atención todo el tiempo te está diciendo: ‘Mira, mira, mira, mira acá'".

Así como la gente considera un diseño de colores cuando planea la decoración de la sala de estar, también debería pensar en el color cuando se trata de la pantalla de inicio del teléfono, señaló Conway.

"Si tuvieras una paleta de colores, terminarías con un teléfono que parecería agradable y que no te daría gratificaciones adictivas; un dispositivo que tendría algún tipo de intencionalidad, pero es claro que nadie quiere que hagas eso", explicó. "Porque quieren que veas".

Silicon Valley está librando una batalla por nuestra atención y suelo sentirme como la última persona que está cargo de mis ojos. Después de utilizar la escala de grises no es que sea una persona diferente, pero siento que tengo más control sobre mi teléfono, el cual me parece más una herramienta que un juguete. Si lo desbloqueo para escribir un correo electrónico, es un poco menos probable que olvide lo que quería hacer y me meta a Instagram. Si estoy en la fila del café, este trozo gris ya no es la distracción encantadora que fue alguna vez.

El cambio me hizo percatarme, de manera tangible, que aún me queda algo de capacidad de elección.

Fuente: Clarín / SM

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